Altitud

Me pregunto
cómo sería estar aquí contigo,
donde el viento
que ha agitado su polvo en los valles bajos
le toca a uno limpiamente
como una mano recién lavada,
y el dolor
es como la lejana insistencia de los zumbidos
y la angustia
apenas un pequeño silencio
caído dentro del gran silencio.

Lola Ridge. El alba y otros poemas
La traducción es mía.

Imagen de altitud

I wonder
how it would be here with you,

where the wind
that has shaken off its dust in low valleys
touches one cleanly,
as with a new-washed hand,
and pain
is as the remote hunger of droning things,
and anger
but a little silence
sinking into the great silence.

Lola Ridge. Sun-up and other poems.

Verano

No se si lo he publicado ya por aquí o no, si alguno de ustedes se acuerda ya me dice.

Amo el mar pero nunca habría sido
mi país, necesito la distancia
del vigía, la pátina azul niebla
que se esconde a los ojos como lengua
entregada a los besos en la boca.
Ya son años de arena en sus orillas
conservando los pasos, las escamas
de animal desterrado, amansado
por la inercia febril de su resaca
intrigado en secretos submarinos
y volcánicas tácticas de amante
primerizo que oculta timidez
y torpeza en las manos que te buscan
bajo el agua, que tocan tu piel tibia
a los veinte, tu piel tibia a los veinte.

Un instante, un deseo

Foto: Santiago Pérez

Hacemos fotos, componemos canciones, pintamos acuarelas, escribimos versos y relatos. Y en las fotos, en las canciones, en las acuarelas, en los versos y en los relatos vamos dejando la huella de lo que fuimos en ese instante. Un momento del tiempo en el que se funden la imaginación y la creatividad. Querríamos que el tiempo, así capturado, se ensanchase, y pretendemos, con el transcurso de los años, apropiarnos de aquel momento a través de ese vuelo de imaginación y de esa luz creativa, con la secreta pretensión de que dure para siempre. La realidad, sin embargo, es que solo llegamos a poseer de aquel instante una vaga ilusión que desvanece poco a poco, como la niebla al salir el sol. Y sin embargo, ¡qué irresistible pretensión la de hacer juegos malabares con el tiempo! ¡cuánta magia en un instante de deseo!

Y después

Los laberintos
que crea el tiempo,
se desvanecen.

(Sólo queda
el desierto.)

El corazón
fuente del deseo,
se desvanece.

(Sólo queda
el desierto.)

La ilusión de la aurora
y los besos,
se desvanecen.

Sólo queda
el desierto.
Un ondulado
desierto.

Federico García Lorca. Poema del Cante Jondo.

Nota: La obra de Federico García Lorca pertenece al dominio público. En este enlace de la Biblioteca Digital Hispánica pueden descargar libremente el poemario completo, en concreto la edición distribuida en Chile en 1937.