Testigo de ciudades invisibles

Recientemente tuve la ocasión de entrevistar para la revista digital CaoCultura que dirige María de los Ángeles Robles al autor gaditano Antonio Serrano Cueto con motivo de la publicación de su nuevo libro de poemas Aún trémulo el ramaje publicado por La Isla de Siltolá.

Sentados en torno a sendas tazas de café hablamos de su poesía, de sus lecturas, de la educación universitaria, de su último libro, de los temas de los que escribe, de las ciudades invisibles y su pulso diario, de su poética.  Si lo desean pueden leer la entrevista en el siguiente enlace: “Espero que el lector encuentre musicalidad y emoción”

Poco antes de nuestra conversación, aprovechando la claridad de aquella otoñal mañana de noviembre, Antonio Serrano Cueto aceptó que le filmara en la Plaza de Mina de Cádiz recitando varios poemas de su último libro. Éste es el vídeo.

Memorial de un beso

Conozco este aroma de lluvia y menta
sus casas grises, su barro de aldea
me dicen algo de mi que no ha cambiado
y es alegría saberlo vivo inolvidable
sentir su onda de alga profunda
latir como el saludo de un viejo amigo.
Ya no recuerdo tu nombre de agua
y sería incapaz de perfilar tu imagen de niña
excepto en ésta hoja de menta
donde resbala un beso convertido en lluvia.

Santiago Pérez Malvido. Inédito.

Un regalo inesperado

Anestesia de Inaxio Goldaracena

El escritor navarro Inaxio Goldaracena ha tenido el detalle de enviarme su libro de poemas Anestesia, publicado por Baile del sol. Estoy realmente sorprendido por su generosidad y por las amables palabras de su dedicatoria, cuyo contenido me reservo para mí. Como no soy crítico de poesía no haré una reseña, pero sí reproduzco este poema, uno de los que más me gustaron del libro, que se abre con un hermoso prólogo de Isabel Bono.

Alta fidelidad de Inaxio Goldaracena

Pueden encontrar a Inaxio Goldaracena en Halcón de la noche.

Un cielo blanco

Cloud of Trees

Encontré esta foto de Guiherme Nicholas navegando en flickr, dónde el autor la ha titulado Cloud of trees, nube de árboles. Tiene los ingredientes justos de misterio y fascinación para mirarla detenidamente unos instantes. Transmite esa tibia sensación de paz que acompaña a la plena conciencia del presente, el lado opuesto de la ansiedad. Los domingos deberían ser así, como un cielo blanco y liviano bajo el lento movimiento de las nubes.