Atrapado en los detalles

Reproduzco, por su interés para la eterna discusión entre periodismo y literatura, la conversación que surgió al respecto entre el periodista español Enric González y el escritor irlandés John Banville, cuando éste era entrevistado por el español:

“La de Banville no fue una vocación tardía. “Hacia los 12 años fui consciente de que lo mío era el lenguaje. Es el momento en que percibimos cómo nos enfrentaremos al mundo. Luego, durante un tiempo, quise ser pintor, pero me faltaba talento. Ahora, a mi edad, no sabría vivir sin palabras. Es un poco triste: nada es real para mí si no está expresado con palabras. Lo mismo debe pasarle a usted, que trabaja como periodista: está continuamente traduciendo la realidad en palabras”.

El periodista, interpelado, se defiende como puede.

—Yo no soy un creador, me limito a trabajar en esto.

—Ya —ríe Banville—. Ésa es la ilusión con la que se protege.

—Usted ha sido periodista y sabe que tengo razón.

—Yo no he sido periodista como usted. Yo he hecho periodismo cultural, críticas de libros. Eso es trabajar con artefactos hechos de palabras. Usted, en cambio, puede ir a un incendio en el que mueren 40 personas y contarlo después en 400 palabras. ¿Se da cuenta? Traduce un suceso tremendo en una pieza breve y comprensible. No hace ficción, pero necesita un esfuerzo de imaginación. Yo tendría dificultades para hacer eso. Vería el cadáver de una anciana y pensaría en que, seguramente, tenía un gato. ¿Habría muerto el gato? ¿Habría escapado? Quedaría atrapado en los detalles.”

Y los detalles son esenciales para el gran reportaje, quizás el género periodístico más cercano a la literatura. Y que hay que revindicar.

La entrevista completa: “Dublín negro”

Anuncios

2 comentarios en “Atrapado en los detalles

  1. Me gustó la conversación. Tiene un punto de irónica y otro de significativa en estos días de sucesos tremendos y de detalles atrapados por adjetivos superlativos. Siempre se ha dicho que una crónica debe ofrecer “todos los detalles”, el sueño imposible del periodista, dar todos los detalles. El escritor puede fijarse en los detalles que quiera, al periodista siempre se le escapará alguno, y buscará entre las palabras y los silencios. Traducir la realidad en palabras. Siempre me gustó el periodismo detallista y las novelas hiperrealistas, no sé si será bueno mezclar realidad y fantasía, pero en estos tiempos de mentiras a medias, malo será que uno no interprete los diarios y se refleje en los libros. Palabras más o menos, como cantaban los Rodríguez. Un abrazooooo

    Me gusta

  2. La entrevista esta hecha hace algún tiempo, por lo que traerla a colación no tiene nada que ver con el accidente de Barajas, del que, por cierto, no me apetece nada hablar.
    El periodista también tiene que hacer un esfuerzo de imaginación para tratar de saber qué ha pasado, sólo que a diferencia del escritor, tiene que confirmar cada dato para tratar de reflejar la realidad lo mejor posible; está atado a las circunstancias. El escritor no, como bien dices; tiene más libertad. Y esa libertad es propia del reportaje, donde el periodista también puede elegir qué detalles cuenta. Un abrazo, Enrique.

    Me gusta

Comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s