Palabras nuevas como setas

Revolviendo los apuntes que tomé cuando leí “La rama dorada”,  me encuentro con éste párrafo a propósito de la costumbre lingüística de una tribu india ya extinguida:

“Palabras nuevas, dice el misionero Dobrizhoffer, nacen de la noche a la mañana como setas, pues todas las palabras que recuerdan los nombres de los muertos quedan abolidas por proclamación y circuladas otras nuevas en su lugar. La “fábrica” de las palabras nuevas estaba en manos de las ancianas de la tribu y siempre que se ponía en circulación una nueva palabra con su aprobación, la aceptaban de inmediato altos y bajos, sin un murmullo y se extendía como un incendio por los campamentos y establecimientos de la tribu. Cualquiera se quedaría atónito, dice el misionero, al ver con cuánta docilidad dan su aquiescencia todas las tribus a la decisión de una bruja arrugada y cómo las palabras familiares caen instantáneamente fuera de uso y jamás se las vuelve a repetir a pesar del hábito o el olvido. En los siete años que estuvo entre estos indios Dobrizhoffer, la palabra “jaguar” fue cambiada tres veces y las de “caimán”, “espina” y “matanza del ganado” pasaron por esas vicisitudes aunque en menor escala. Como resultado de éste hábito, los vocabularios de los misioneros estaban plagados de tachaduras, teniendo que eliminar de continuo las palabras antiguas como obsoletas y colocar las nuevas en su lugar.”

No tengo la menor duda de que ésta fue una de las causas de su extinción: las palabras son las materia del diálogo y el entendimiento, y en consecuencia, de la política.  Si las vaciamos de sentido y las cambiamos muy a menudo por otras, lo normal es que quienes las usan terminen por no entenderse.
Las repercusiones son claras en el periodismo y en el relato histórico, que se vuelven ininteligibles.

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2 comentarios en “Palabras nuevas como setas

  1. totalmente de acuerdo, hay palabras que han perdido su sentido de tanto manoseo, y otras que se ponen pesadas con el mismo manoseo … ahora caigo en varias palabras, pero destaco “histórico”, todo parece histórico, hasta el pan con manteca de cada mañana. Estas palabras suelen ser esdrújulas, quizá porque se impone lo que Javi Osuna llama el “importantismo”, todo parece importante, fundamental, esencial, vital, el fin de los días … un abrazoooo

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    • ¿Y la gripe? ¿Como le ponemos al niño, Enrique?
      Coincido contigo, pero no por las esdrújulas, sino por los adjetivos: están mal utilizados, como bien señalas en los ejemplos. Los sustantivos son más difíciles de manosear, pero cuando se cambian de sentido ocurre el caso que cuento de la tribu. saludos.

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