Munilla o cómo matar al mensajero

Imagen de José Ignacio Munilla
José Ignacio Munilla Foto: Eitb

Lo de siempre. Cualquier periodista, trabaje donde trabaje, se habrá encontrado alguna vez en la situación de verse acusado de “malinterpretar” las palabras de algún personaje que, viendo la repercusión que tenían sus declaraciones, se arrepiente de haberlas dicho y arroja la responsabilidad sobre el periodista y su “interpretación”.

Haberlo pensado antes de decirlo, señor obispo de San Sebastián: estás declaraciones son, como suavemente dice Patxi López, incomprensibles. Y están grabadas tal cual, sin interpretaciones.

Por eso, la forma que tiene de arreglarlo el obispo José Ignacio Munilla, es un ejemplo más de cómo matar al mensajero.

La fotografía es de Eitb.com

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6 comentarios en “Munilla o cómo matar al mensajero

    • Pero fíjate con qué rapidez ha conseguido que lo conozca media España, por lo menos. A lo mejor es que sigue pensando eso de que lo importante es que hablen de tí, aunque sea mal.

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  1. Munilla ya se ha estrenado
    y no con mucho buen pie.
    Munilla es que se ha estrellado
    en su entrevista en la SER.

    El obispo ha estado torpe
    cuando ha dicho tal que así:
    “existen males mayores
    que los que sufren allí
    en ese país tan pobre
    conocido como Haití”,
    refiriéndose al estado
    de las almas españolas
    por su espíritu apagado
    y sobre las que ha afirmado
    “…pero por esas no lloran”.

    Y es que no es muy de recibo
    poner en una balanza
    el anticlericalismo
    con tragedias tan amargas.
    Mire usted, señor obispo,
    como si queman a Santas,
    se ríen de Jesucristo,
    o pintan en sus estampas…
    nada hay peor que ver niños
    muriendo por las calzadas,
    a cientos, cientos de heridos,
    gentes que quedan sin casa,
    gentes que pobres han sido
    y que ya no tienen nada,
    muertos por todos sitios,
    gentes sin esperanza,
    padres que pierden sus niños
    y familias destrozadas,
    un pueblo que llora a gritos
    porque su vida se apaga.

    Ya quisieran los Haitianos
    no tener otros problemas
    que pensar si son cristianos
    o alguna otra fé profesan.

    Gestos desafortunados
    como el que usted nos presenta,
    señor arzobispo vasco,
    consiguen crear vergüenza
    hasta en los propios cristianos
    a los que no representa
    con comentarios tan vanos
    que a la sociedad alejan
    generando su rechazo.

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  2. MUNILLA dijo VERDAD

    Monseñor Munilla, en la entrevista que la periodista Gemma Nierga le hizo en el espacio La Mañana en la SER, dio en el clavo con sus declaraciones, y no tiene que rectificar nada señor Lehendakari del Gobierno Vasco, porque ha dicho absolutamente LA VERDAD.-

    Visto la virulencia conque religiosos, políticos, escritores, periodistas, teólogos y demás gentes, se rasgan las vestiduras (y hasta las entrañas), para “condenar” al obispo Munilla, algo “gordo” y “verdadero” ha debido decir, porque sería propio de gente “sinsorga” atacarle de esa manera si lo que ha dicho “no es verdad”, ya que en ese supuesto sería mas correcto advertirle y sacarle de su error con argumentos de caridad cristiana (o no hacer “ni caso” a lo dicho, por… “estupidez”).-

    Pero no.- Munilla ha dicho una gran VERDAD, y eso duele a los que se quieren erigir en pedestales de “sabiduría” para que la plebe “los aplauda”.-

    A los soberbios les sale como un resorte eso de: “ha blasfemado”, “crucifiquémosle”, que es lo que en el fondo vienen ha decir y querer todos esos críticos del obispo.-

    El obispo Munilla ha dicho que: es un mal más grande el que nosotros padecemos que el que esos inocentes sufren, refiriéndose a la catástrofe de Haití, para hacernos comprender “la gravedad del mal del que nos habla”.- También ha dicho otras muchas cosas que ustedes no quieren leer, agarrándose a esta frase como clavo ardiendo para “condenarle”.-

    Son tan “monstruosos” los pensamientos de los que dicen que Monseñor es insensible a los dolores que padecen sus semejantes en Haití, que no hacen otra cosa que ratificar como verdaderas las opiniones del obispo respecto a la “enfermedad espiritual de nuestra sociedad”.-

    ¿A ustedes les extraña los males que nuestra sociedad padece?: “niños que desaparecen”, “chicas jóvenes terriblemente asesinadas”,“violaciones”, “mujeres acuchilladas por sus parejas”, “padres maltratados por sus hijos”, “profesores amenazados y despreciados por sus alumnos”, “policías encubridores de gravísimos delitos“, “financieros estafadores”, “empresarios que se quedan con lo ajeno”, “divorcios”, “abortos”, “terrorismo”, “políticos corruptos”, “jueces prevaricadores”, y… pueden seguir enumerando males hasta donde quieran.

    Con lo que la juventud percibe de nuestra sociedad a través de los medios de comunicación como… “modelos de vida”, no es extraño que “después” pasen todas estas cosas, y para más inri, pretenden quitar los crucifijos de las escuelas y colegios, que es quitar los mandatos que Jesucristo nos dio para enderezar nuestras conductas, para que seamos “hombres nuevos”, y no hay nadie que nos haga ver la “gran catástrofe” a la que nuestra sociedad se encamina.- El obispo Munilla sí lo hace: con sus escritos, con sus declaraciones, con las explicaciones del Catecismo de la Iglesia Católica.-

    Si la sal se desala… ¿quién la salará?.-

    Me encantaría que todos esos “virulentos críticos” del señor obispo de San Sebastián: religiosos y teólogos, me explicasen el Catecismo de la Iglesia Católica como lo hace el obispo Munilla.-

    De los titulares y tergiversaciones que hacen los periodistas en sus periódicos me extraña menos, porque viven de la noticia espectacular, “aunque sea mentira”.- No se si lo hacen queriendo ó sin querer, pero son muy hábiles en “recortar” frases ó pensamientos para que el titular sea “espectacular”, “monstruoso” y “escandaloso”, para que vayamos corriendo al kiosco a comprar el periódico.-

    Un columnista que llama “tarugo” al señor obispo, también ha escrito: Eso de comparar la delicada situación española con la horripilante catástrofe de Haití no es solo una mentecatez, sino una blasfemia.- (aunque dice que puede estar emitiendo un juicio temerario al criticar a monseñor).-

    Señor periodista, usted que escribe columnas que casi son “puro Evangelio”, ¿no le habrá traicionado también “ese pedestal” de tener que escribir a diario algo espectacular, sin pensar muy bien en lo que dice, para que compremos el periódico y le paguen a usted su sueldo?-

    Quiero pensar que ha Munilla no le han, ó no han querido entenderle; por eso uno de esos teólogos que quieren “crucificarle” por lo dicho en la entrevista escribe: Para una persona que cree en Dios, lo más sagrado es la vida humana.-

    ¿No será… “LA VIDA ETERNA”… señor teólogo?, y por ende ¿la vida humana, que es sagrada para “los que creen” y para “los que no creen” en Dios? .-

    Quiero estar, en este caso, al lado del señor obispo de San Sebastián: Don José Ignacio Munilla Aguirre, porque dijo VERDAD.-

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    • Monseñor Munilla no tiene excusa por lo que ha dicho: sus palabras están grabadas tal cual, sin tergiversaciones.
      Por otro lado, la verdad religiosa, que es la que usted y el señor Munilla defienden, puede ser algo tan alejado de la realidad que sólo sea entendible por unos pocos, un problema que la Iglesia subsanó durante siglos con el recurso a la fuerza y que, ahora que carece de él, no sabe cómo solucionar.

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