Estanterías

Me pregunto si con los libros electrónicos desaparecerán las estanterías. Las baldas para libros adosadas en la pared, delante de las que todo escritor se hace una foto para la entrevista o el perfil que saldrá en el periódico, se han convertido en un icono cultural contemporáneo.

Una pared llena de libros es un territorio por explorar. Mi primera tentación cuado visito a algún amigo, familiar o conocido, es buscar el lugar donde están los libros y distraerme mirando títulos y ediciones. En esa geografía está una parte del alma del habitante o habitantes de la casa.

Una casa sin libros me parece una casa vacía. Pero siempre hay algún rincón, como una pequeña isla desierta, en la que sobrevive, aunque sólo sea como producto decorativo, un buen puñado de libros en busca de un lector. Tampoco es la primera vez que soy el primero en estrenar estos libros, tan vírgenes como las selvas de Kipling.

Imagen de estantería árbolSiempre soñé que en mi casa estaría llena de libros, libros desperdigados en cada rincón como esos caminos de pequeñas rocas que nos ayudan a cruzar los ríos, libros apilados en anaqueles sucesivos como etapas del tiempo transcurrido desde la infancia hasta la madurez.

El libro electrónico está bien, pero me ha descubierto que los libros sirven para algo más que para leer: sirven para recordar a los viejos amigos, los amores perdidos, las batallas personales y no tan personales, ganadas y perdidas, las esperanzas y los sueños, para recordar a los que se fueron y a quienes siguen con nosotros, para apuntalar las esperanzas y socorrer los sueños ajenos. Sirven, en definitiva, para recordarnos lo que es vivir.

Por eso creo que las estanterías no desaparecerán, porque debe existir algún lugar donde recorrer en la intimidad el pequeño mapa de nuestra existencia.

(Más imágenes de esta estantería)

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4 comentarios en “Estanterías

  1. Me gustan los libros, y tengo algunos, quiza unos 300, me mudé de pais, y tuve que dejar alrededor de 200, regalados. Me traje el resto poco a poco en cada viaje a mi ciudad. Ahora algun dia tendre que deshacerme de estos, porque no tengo hijos y el resto de mi familia no lee. He pensado dejarlos a alguna biblioteca publica, que aqui tienen cantidades, pero en ingles. Las bibliotecas de USA, donde vivo, son una belleza.
    Por otra parte, me alegro por los árboles, si en el futuro no hay tantos libros en papel, viviran los árboles que buena falta nos hacen. Y en un simple aparato tendras almacenados mil libros digitales. Bien por eso.

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    • Me encanta regalar libros, Ana, es como regalar algo muy personal, y viceversa, que me los regalen. Tengo algunos firmados (¿cómo se hace eso en un formato electrónico), otros con recortes, fotografías u otros objetos en el interior…
      El libro electrónico es útil, pero como objeto es totalmente impersonal.

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