El silencio como respuesta política

Cuando un político opta por el silencio como respuesta, revela que o bien no sabe qué decir, o bien tiene miedo de las consecuencias de sus palabras o bien, tiene algo que ocultar.

Cualquier persona con sentido común que lea en un periódico la noticia de un problema x sin que haya una respuesta política al respecto llegará a la conclusión de que el responsable tiene que ser bien ignorante, bien pusilánime y cobarde o bien corrupto.

Como esto es lo que viene a pensar la gente que lee periódicos, entre las que me encuentro, opino que el silencio casi nunca es una buena respuesta en política.

Viene esto a cuento de la actitud adoptada por los dirigentes de la Junta de Andalucía (Gobierno autonómico para el que yo trabajo, indico por si alguien no me conoce y no se ha leído mi perfil), que desde el primer momento han optado por explicar públicamente con toda la información de la que disponen el feo asunto de los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE).

Una actitud transparente puesto que la Junta de Andalucía se ha visto perjudicada por el comportamiento de unos cuantos sinvergüenzas.

La Justicia será quien aclare todo el asunto. Hasta entonces es destacable la disposición de los políticos que están en el gobierno andaluz: dan la cara, dan la información que tienen y, además, defienden una política que ha permitido dar una cobertura vital a miles de parados de empresas en quiebra.

Otros ni se dejan ver.

Ahora bien, una cosa es dar las explicaciones que sean necesarias y otra, muy distinta, es darle “Patadas al avispero”, como dice el colega Antonio Hernández-Rodicio.

P.S: Cualquier día escribo sobre el silencio como una de las bellas artes de la política.

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6 comentarios en “El silencio como respuesta política

  1. El silencio tiene muchas caras, y yo no suelo poner la mía por los políticos, en general. Pero este asunto, como tantos otros en los que el PP tira la piedra y esconde la mano, me produce una irritación especial. La difamación debería estar penada con la cárcel, y con destierro político de por vida. Porque el difamador consigue que la sombra de la sospecha perdure para siempre.

    Una de las caras del silencio es el respeto, por eso he respetado en silencio tu “pausa”. Yo también me lo he planteado durante un espacio de silencio reflexivo. Ahora escribo menos sobre lo que escribimos todos, pero más sobre lo que me gusta. El silencio también aporta perspectiva y es el mejor antídoto contra el ruido. Me alegra que hayas decidido seguir.
    Un abrazo.

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    • Muchas veces las afirmaciones difamatorias pasan por ser verdad; son una forma clara de intoxicación del debate público que el periodismo muy pocas veces pone al descubierto. Y no dar explicaciones sobre la gestión publica es lo mismo que pasarse a los electores por el forro. Un abrazo, Guillermo.

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  2. Me alegra comprobar que abandonaste el silencio y vuelvas con un texto tan elocuente.
    Hay silencios muy sonoros, incluso estridentes. Quien calla otorga, aunque Rajoy calle en demasiadas ocasiones cuando se trata de situaciones incómodas para él o los suyos y suelte un vendaval de improperios cuando el contrario político pasa por dificultades. Tiene a su favor una prensa demasiado partidista y empeñada en magnificar el harakiri socialista.

    Santi, lo de los EREs suena muy mal y por mucho que la Junta ahora esté teniendo una actitud de colaboración con la Justicia y de aclaración de detalles, el daño está extendido. El votante del PSOE no es como el votante del PP. Valencia reforzará la mayoría absoluta de Camps mientras que en Andalucía, el caso de los EREs facilitará la alternancia.

    Saludos

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    • No entro a valorar los efectos del asunto Gúrtel y tampoco del asunto de los EREs, aunque te diré que en este segundo caso sí creo que es cosa de unos cuantos sinvergüenzas y que la intervención política en empresas en crisis a través de los EREs ha beneficiado a muchas empresas en crisis y sus empleados. Y además ha contado con el respaldo del Parlamento que aprobó los fondos. Por eso se puede hablar claramente sobre el asunto. El caso Gürtel obliga al silencio porque no hay argumentos que justifiquen la actitud de Camps, más allá del de quitar importancia a los regalos que recibió. Saludos.

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