Periodismo de trago largo

Un artículo o reportaje extenso suele ser un ladrillo en el que apoyarse para leer la siesta, lo que no significa, paradójicamente, que no haya periodismo de trago largo sublime, sólo que está al alcance de muy pocos periodistas.

Le doy vueltas a esta idea a propósito del análisis que ha hecho la Columbia Journalism Review sobre el acusado recorte de textos largos que ha experimentado el Wall Street Journal desde que lo compró Rupert Murdoch en 2007.

Lo primero que pensé fue “textos cortos igual a menor calidad”, pero esta ecuación puede estar equivocada, sobre todo si tenemos en cuenta que la única lógica que podría existir entre textos cortos y un aumento de calidad es que a menos palabras, menos errores.

Después me dije que quizá la estrategia de Murdoch respondía a algún estudio de su audiencia que le indicaba que esta prefería informaciones más cortas, con lo cual el empresario no hacía más que adecuar el producto a los gustos de sus lectores.

Finalmente llegué a la conclusión que expongo en el primer párrafo y que podría estar relacionada también con esta última idea: los lectores que buscan calidad literaria y profundidad en los contenidos los buscan en los libros, y ese bien podría ser un oasis en medio del desierto.

Nos ahorraríamos más de un cotidiano ladrillo.

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