Alberti, la política, la calle

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Rafael Alberti descending from an Iberia airplane (1977). (Photo credit: Wikipedia)

Cada vez que oigo hablar del movimento del 15-M en España recuerdo al escritor Rafael Alberti, que gustaba autodenominarse “poeta en la calle”, y su breve paso por la política tras obtener un acta de diputado por el PCE y renunciar pocos meses después a ella.
En sus memorias, “La arboleda perdida”, dice a propósito que:

“Después de cuatro meses, como el poeta en la calle Rafael Alberti no había nacido para parlamentario, con amplio permiso del partido cedió su escaño a un campesino de Trebujena, Francisco Cabral Oliveros, de larga trayectoria revolucionaria”

De aquella dimisión, ocurrida en septiembre de 1977, es posible consultar en la red esta entrevista que le hizo Ismael Fuente para El País.

Quizá sea esa renuncia a ocupar un puesto de representación oficial lo que me hace asociarle a las protestas del 15-M, o su insistencia en dejar constancia por escrito su vinculación personal con la gente de a pie, con la calle, antes de su exilio argentino e italiano.

Como periodista me tocó, como a buena parte de los compañeros de los medios de Cádiz y El Puerto, convivir informativamente con sus últimos años, cuando su estado físico le impedía cualquier actividad política. No obstante aún tuve la oportunidad de presenciar un acto de partido en el que participó, quizá el último al que asistió con el PCE.

Si no recerdo mal, fue en una venta de el Camino de los Enamorados, en El Puerto de Santa María, y estuvo presidido por Julio Anguita, que le entregó su carné de miembro del PCE.  Al parecer, el poeta portuense había militado pero no tenía documento que lo acreditase.

Aquello fue más que nada una foto de familia puesto que el poeta, que acudió en silla de ruedas, no estaba para discursos y, según nos contaba su mujer, María Asunción Mateos,  se decicaba sobre todo a pintar.

Han pasado ya algunos años y la Fundación que lleva su nombre, en El Puerto de Santa María, no pasa de ser un pequeño museo de recuerdos del poeta, sin actividad cultural ni política alguna, lo que debería pesarle a todos los que se sintieron algún día tan atraidos por su obra y, sobre todo, por su figura.

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