Gay Talese y la París review

Modelo de negocio para una revista literaria: relatos y poemas de autores poco conocidos, combinados con entrevistas en profundidad a autores de reconocido prestigio. Una oficina minúscula, becarios atendiendo la composición de originales -hoy serían participantes en el programa universitario Erasmus- y un jefe de publicidad tan desvergonzado como el editor en jefe y los fundadores.

“Aunque gran parte de la edición de la París Review se hizo en cafés al aire libre por redactores que se turnaban en la máquina de pinball, la revista obtuvo un gran éxito porque los editores tenían talento, dinero y buen gusto, y evitaban emplear palabras típicas de revistilla, tales como “Zeitgeist” y “dicótomo”; y en vez de publicar sesudas críticas sobre Melville o Kafka, sacaban a la luz poesías y ficciones de escritores jóvenes y talentosos que aún no eran conocidos”.

Gay Talese, Buscando a Hemingway.

In the streets of Paris
In the streets of Paris (Photo credit: Wikipedia)

Así nació en 1953 y aún hoy sigue editándose. Sus famosas entrevistas están disponibles en su web para cualquier lector. Entre ellas, hay una hecha en 2009 a Gay Talese, uno de los fundadores del llamado Nuevo periodismo, según Tom Wolfe. Talese empezó a trabajar para The New York Times el mismo año en que nació la revista, llevando los cafés y bocadillos a los periodistas. Y aunque ha escrito en algunas de las más famosas revistas de Estados Unidos, nunca trabajó para la parisina, lo que no le impidió hacerla objetivo de sus tarjetas ni someterse una entrevista en una serie dedicada a los escritores de no ficción.

En un momento dado, mientras hablan de sus comienzos, la entrevistadora le pregunta

P.- ¿Cuándo descubrió que tenía talento?

R.- Nunca. Todo lo que tengo es una curiosidad muy intensa. Tengo mucho interés por las otras personas y, lo que es más importante, la paciencia para permanecer junto a ellas.

Tanto la París review como Gay Talese podrían parecer sendos anacronismos en estos tiempos en los que todo es caduco e insustancial. Lees, por ejemplo, la entrevista a William Faulkner y adviertes que las reflexiones del escritor no han perdido actualidad ni interés.

Gay Talese 2006 by David Shankbone
Gay Talese 2006 by David Shankbone (Photo credit: david_shankbone)

Algo similar ocurre con los reportajes de Talese, “Nueva York, ciudad de cosas inadvertidas” podría haber sido escrito este fin de semana, “Voguelandia”, sobre la revista de modas, tiene una acidez que se echa en falta en muchos trabajos publicados hoy, y “Peter O’Toole en el viejo terruño” destila esa humanidad tantas veces oculta de las estrellas de la escena y que los buenos periodistas tienen la habilidad -aún ahora- de enseñarnos sin herir a su protagonista.

Quienes le han leído citan “Frank Sinatra está resfriado” como uno de los mejores, aunque Talese confiesa su preferencia por “Don malas noticias”, sobre el redactor de los obituarios de The New York Times. En España han sido publicados en 2010 por Alfaguara en un volúmen titulado “Retratos y encuentros”.

Talese cuenta a París Review que ha publicado pocos libros no porque le lleve mucho tiempo escribirlos o editarlos, sino porque la mayor parte del tiempo se la come el trabajo de recabar datos, citas, hechos y confirmarlos, el reportaje en suma. Para ello utiliza tarjetas de cartón de las de etiquetar ropa, en las que anota todo lo que le llama la atención. Luego las pasa a limpio y con ellas escribe.

Nada que ver con iphones, ipads, ordenadores, google, seo, redes sociales y demás instrumentos tan útiles para el marketing y tan poco propicios para el periodismo auténtico y reposado. El suplemento cultural de El País, Babelia, le dedicó hace un par de primaveras un breve reportaje, “Una obra a pie de calle”.

En aquel trabajo, Talese apunta y dispara:

“Como están amenazados por la crisis, reporteros y empresas trabajan bajo presión, están obligados a dar lo mejor de sí porque corren el peligro de hundirse, así que lo que llega a los periódicos es muy bueno. Los blogueros son demasiado vagos para dejar de mirar sus ordenadores, pero siempre hará falta un buen periodista que mueva el culo y salga a la calle a escuchar a la gente, a mirar el mundo real, y a escribir sobre él”.

¿A qué periodista o escritor no le gusta esta filosofía? Adorar los cafés al aire libre, las máquinas de pinball, el talento, el buen gusto y el dinero, todas esas cosas que hicieron del la París Review una revista de éxito y de Gay Talese un reportero reconocido, y que ahora cuesta tanto esfuerzo localizar.

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2 comentarios en “Gay Talese y la París review

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