Mi casa está en mis letras

“Total, si ya está muerto, qué le importará.” Vale. ¿Vale?. Pues no.

Curioseo un sitio web que dice informar acerca de las casas de escritores famosos. Veo los inmuebles con cierta sorpresa; se diría que muchos de ellos fueron millonarios. Algunas tienen la apariencia de museos institucionales, otra incluso se anuncia como la casa-restaurante de tal escritor. Poco creíble todo. Salvo algunas excepciones, son casas para enseñar a mitómanos, museos de objetos muertos que dejaron de ser útiles cuando su dueño desapareció.

Imagen de la casa de Henry James
Casa de Henry James en Sussex
Photo credit: Jim Linwood

Para buscar el alma de un autor, nada mejor que las páginas que dejó escritas. Un famoso versículo bíblico dice que tu corazón esta allí donde está tu tesoro. Para este asunto me encaja como un calcetín: mi casa está allí donde están mis letras, mis palabras, mis historias, hasta que éstas se conviertan también en cenizas y olvido.

En todo el catálogo hay alguna excepción, o al menos así me lo parece, por ejemplo, la casa de Henry James en Sussex. O a lo mejor es que yo soy un mitómano de otro material, hecho de concreto y sin oropel.

Me pregunto -recuerdos involuntarios- cómo sería la casa de Paul Celan, un territorio inhóspito y desarraigado. Parece algo inevitable cuando alguien como él nace en ningún sitio, quiero decir, en un lugar que cada temporada pertenece a un país diferente. De ningún sitio también son las casas de los escritores, un territorio personal e intransferible, habitado por fantasmas familiares, pesadillas recurrentes y ratos de felicidad de carne y hueso, también encuadernada o manuscrita. Hasta que llega el finiquito; a partir de entonces son otros los que rinden cuentas de tus cosas, “total, si ya estás muerto, qué más te da, joder”.

Anuncios

3 comentarios en “Mi casa está en mis letras

  1. Me pareció muy interesante el web de las casas de los escritores y no me llama la atención de que muchos vengan de familias “acomodadas”, puesto que para escribir bien hace falta bastante tiempo libre, práctica y cierta despreocupación por problemas cotidianos (ya sea porque no te importe en lo más mínimo que vas a comer mañana o porque lo tengas asegurado, ambas son situaciones ventajosas para el arte en cualquiera de sus formas).
    Un saludo !

    Me gusta

  2. corrijo: “no me llama la atención que” y “qué vas a comer mañana”. Lo siento, si me veo faltas de ortografía me siento sin techo jajajaja.

    Me gusta

Comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s