Imitación de Georges Perec

Al final de su libro Me acuerdo, el escritor francés Georges Perec pidió a su editor que incluyera la siguiente invitación:

“Por expreso deseo del autor, el editor ha dejado algunas páginas en blanco a continuación para que el lector pueda anotar en ellas los «me acuerdo» que la lectura de éste libro, esperamos, le haya suscitado”.

Y efectivamente, se dejan esas páginas en blanco ex profeso.

Por si no lo hubiesen leído, les cuento que en Me acuerdo, Perec recopila 480 citas cortas con recuerdos personales, con la única salvedad de “intentar sacar a la luz un recuerdo casi olvidado, no esencial, banal, común, si no a todos, por lo menos a muchos”.

Siguiendo pues la invitación del autor francés, me puse a ello por ver qué salía. Como no voy a emborronar las páginas de un libro que me han prestado, transcribo aquí lo que anoté a vuelapluma en unas hojas sueltas. He intentado que estos recuerdos sean lo más generales posibles, si bien se me han colado algunos quizá demasiado locales. Paré en el 25.

Una última nota: Según cuenta la responsable de la edición que he leído (Berenice, 2007), la filóloga Yolanda Morató, el escritor jerezano Juan Bonilla tiene entre sus empeños personales dar la máxima difusión a ésta obra y, si bien no le conozco personalmente, sirva este post como contribución personal a ese empeño.

1
Me acuerdo del programa de televisión “El precio justo”.
2
Me acuerdo de la antigua estación de Atocha y del “escalextric” que había sobre la plaza.
3
Me acuerdo del poeta Juan Antonio Sánchez Anés, que fue corresponsal de Europa Press en Cádiz, vendiendo sus versos a los compañeros.
4
Me acuerdo de la campaña publicitaria “¡Anda, la cartera! y ¡Anda, los donuts!”
5
Me acuerdo del anuncio “Un poco de pasta basta. Giooor”.
6
Me acuerdo de los futbolines de madera que había en una tasca de Los Chinchorros.
7
Me acuerdo de la canción “Johny and Mary” de Robert Palmer.
8
Me acuerdo de los ceniceros metálicos color dorado pálido de los trenes nocturnos que iban a Madrid.
9
Me acuerdo de las máquinas a las que había que echar monedas para que sonara la música en el bar. Y los duelos entre pandillas poniendo las canciones que más gustaban a cada bando.
10
Me acuerdo de la gomina del presentador de “Un, dos, tres” Kiko Ledgard (y eso que tenía poco pelo) y de sus relojes con la hora de las capitales del mundo.
11
Me acuerdo del periódico “El Alcázar” colgado en el expositor de un quiosco del barrio de Embajadores en Madrid en los 80.
12
Me acuerdo de las novelas de esa editorial que usaba como logotipo un reno, pero no recuerdo su nombre.
13
Me acuerdo de oír por la radio “el angel del señor anunció a María…”, creo que a la hora de merendar.
14
Me acuerdo del 850 y del “cuatro caballos” y del “seita”.
15
Me acuerdo de los zapatos gorila.
16
Me acuerdo de bailar agarrado.
17
Me acuerdo del periódico deportivo “As” en color sepia.
18
Me acuerdo de las tapas de la novela “Miedo a volar” de Erica Jong, aunque nunca llegué a leerla.
19
Me acuerdo de la cubierta del LP “Too young to die, too old to rock’n roll” de Jethro Tull.
20
Me acuerdo del nombre de algunas rocas de la playa de Santa María del Mar de Cádiz: la piedra barco, la piedra piano, la piedra camello.
21
Me acuerdo de las vespinos.
22
Me acuerdo del traslado del “Guernica” a España y de su exposición en una urna de cristal en el Casón del Buen Retiro.
23
Me acuerdo de la portada del primer disco del pianista de jazz Chano Domínguez: una cabeza de toro mirando hacia el skyline de Nueva York.
24
Me acuerdo de la “mili”.
25
Me acuerdo de haber entrevistado para EFE a uno de tantos que estuvieron en la cárcel por hacer objeción de conciencia al servicio militar.

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4 comentarios en “Imitación de Georges Perec

  1. No tengo estómago para novelones espesos (tipo “Guerra y paz”, por ejemplo), pero soy un ávido consumidor de la literatura en una forma más compacta (poesía,aforismos, ensayos, novela corta, etc.). No sabía de la existencia del libro que mencionas. Los miembros del Oulipo llegaron a concebir ideas interesantes, aunque me apena decir que las conozco de reseñas y de oídas. Aún no encuentro el tiempo de leerlas yo:
    Raymond Queneau, que en “Cien billones de poemas”, ofrece sólo 10 sonetos con la misma rima y así, la posibilidad de leerlos en sus distintas combinaciones…
    Marcel Benabou que expone su imposibilidad para escribir libros en su libro “Por qué no he escrito ninguno de mis libros”
    Bueno tu comentario (y aporte) sobre el libro de Perec
    Saludos

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