Describir la felicidad

Cuánto trabajo cuesta escribir un texto que despierte una sonrisa, relatar una historia que nos renueve la esperanza o describir la ilusión de una de esas mañanas cristalinas que ensanchan la respiración y nos hace sentirnos más vivos, o más libres, o… ponga usted su estado de ánimo favorito.

En éstos tiempos es difícil describir la felicidad. Te pones a pensar en los acontecimientos de los días recientes buscando tema y encuentras, por ejemplo, un joven de no más de treinta años sentado en el suelo al otro lado de la calle donde se asienta un gran hotel, pintando pequeñas cajas de madera que ofrece a cambio de la voluntad. Cada día puedes ver una media de diez personas tiradas por los suelos mendigando para vivir, personas con la misma apariencia que tú, los mismos rasgos de la cara, las ropas casi limpias, los ojos aún no destruidos del todo por la amargura y la miseria.

Imagen de virutas de lápices
Virutas de lápices
La imagen es de dominio público

Resulta un tanto complicado no dejarse llevar por ese sentimiento colectivo de desánimo y frustración e impotencia. Escuchar por la radio el relato de los suicidios y pretender que uno escucha como quien oye llover no nos hace más humanos, el dolor ajeno que hay detras de esas muertes se queda pegado a la piel y no es posible desprenderse de él, hay que hacer un esfuerzo imponente por no pensar en ello.

Ponte a escribir sobre la felicidad, una relato optimista, un poema lujurioso, una anécdota divertida, y enseguida llega como un angel negro la tentación de pensar que no tienes derecho a imaginar la felicidad, como si la tristeza y la resignación fuera un castigo impuesto por las ciscunstancias. Hay un antídoto contra ésta tentación, está en la última frase de El tulipán negro de Alejandro Dumas, pero la olvidé y no tengo el libro cerca para consultarlo.

Hay mucho egoismo en todo ésto, claro, en primer lugar por miedo, porque ahí está agazapado el sentimiento de “te puede tocar a tí”, cuando ahora vemos tan cerca la miseria que hace algunos años veíamos tan lejos, en países del otro lado del mundo.

Es difícil describir la felicidad, sí, en estos tiempos de tristeza y amargura, pero es necesario contarla, quizá hacer relatos sobre cómo debiera ser el mundo, describir en un poema los tesoros más sencillos hasta el punto de no saber con cuál quedarnos como cantaba Antonio Vega, pintar de nuevo los colores que nos han robado los de siempre, los que lo tienen todo y quieren aún más.

Y habrá que gastar muchas virutas de lapiz en hacerlo sin olvidar otra vez que la miseria no tiene fronteras.

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13 thoughts on “Describir la felicidad

  1. “Se ha sufrido muchas veces lo bastante para tener el derecho de no decir jamás: soy demasiado feliz”. Esta es la frase final de El Tulipán Negro.

    De cualquier forma, compañero, el que escribe no se puede abstraer por completo de la realidad circundante.

    Siempre queda el recurso de la ironía, el sarcasmo y el humor ácido, aunque haya pocas ganas para todo.

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  2. En cierta película, que era más un documental, y de cuyo nombre no me acuerdo, hablaban en algún momento de la generación adolescente en los 90 y del pesimismo que impregnaba la contracultura de entonces. Para acabar aquel comentario apuntaron algo sí como que pese a aquel sentimiento derrotista, al mismo tiempo se transmitía el mensaje de que, pese a todo, cualquier cosa era posible (como un escéptico que no negara la posibilidad de un poquito de magia). No pude estar más conforme y, de hecho, sigo teniendo la misma corazonada. La cosa está mal, muy mal, …pero aún podría pasar cualquier cosa. Sigue soñando.

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  3. Coincido, Santiago. Y en todas partes del mundo creo que estamos en la misma situación. Es difícil escribir sobre la felicidad. No sé si es más sencillo escribir sobre la tristeza, pero sí es el resultado de un impulso más irresistible, en cambio la felicidad, al igual que intentarla o vivirla, es un bien arduo.

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  4. El ensayo está muy bien escrito y me gusta mucho tu estilo. En términos del tema, si te puedo decir que a mis 57 años considero la felicidad más que un estado de ánimo o una emoción, es una decisión diaria. A cada evento o experiencia uno puede asumir diversas posturas. Siempre le busco lo positivo a cada experiencia en mi vida. Aunque no las podemos cambiar, la actitud colorea el espíritu de tal forma que las tristezas se endulzan bastante. Un abrazo desde mi isla en el Caribe amigo!

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