Tren nocturno

Llega la noche y el tren echa a rodar hacia la siguiente estación.
–Ticket de pasillo, por favor– dijo en taquilla. “Nada más atosigante que estar atrapado entre una ventanilla y un desconocido”, pensó.
Mejor curiosear el aspecto de las personas que van y vienen por el pasillo. Las ventanas del vagón parecen a ésta hora agujeros negros, salpicados de estación en estación por luces fugaces como estrellas.
Fue entonces, al arrancar el tren, en el momento en el que desvió la mirada del pasillo, cuando llegó la joven. Morena, falda corta, camisa blanca con botones tensos como sputniks, y le pidió paso para sentarse en el asiento situado entre la ventanilla y él. Se levantó para dejarla pasar haciendo un educado esfuerzo para no rozarse con sus muslos y se volvió a sentar, el instinto despellejado sin compasión.
Casi todos los asientos del vagón estaban vacíos. La miró, hermosa, abrir un libro y empezar a leer; no pudo ver el título, sólo las piernas semiabiertas que casi rozaban sus rodillas, y el hueco montañoso, abismal, casi rosado, que se advertía entre los pliegues de su camisa.
Abrió el periódico. Al cabo de una hora, cuando ella le pidió de nuevo permiso pasa salir al pasillo y bajar del tren, aún seguía hundido, como un vapor del Mississippi, en la primera línea de la misma página.

Oscar Peterson Trio – Night Train | Old Hollywood.

Anuncios

5 comentarios en “Tren nocturno

Comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s