Tréboles iluminados por agua

Todo el día desconectado y cuando me conecto, me entero de que Seamus Heaney ya no existe más que en sus poemas. Odio el afán necrofílico que tenemos los periodistas, pero cuando determinadas personas desaparecen, aunque no las conozca personalmente, siento su marcha. Seamus Heaney era una de esas personas. Sirva la entrada que sigue, escrita en marzo, como un particular abrazo de palabras para este poeta irlandés de iluminada pluma:

Dicen que no hay serpientes en Irlanda, esa isla pantanosa de costas escarpadas y atmósfera transparente, gracias a su santo patrón, Patricio. Una versión para católicos practicantes, una mayoría allí, porque a ciencia cierta es imposible la divina intervención del religioso medieval: simplemente, las serpientes no regresaron a este lugar al acabar la edad de hielo.

El escritor irlandés Seamus Heaney cita en uno de sus poemas una anécdota relatada por Beda el Venerable, considerado padre de la historia de Inglaterra, según la cual las hojas de los libros irlandeses empapadas en agua palían los efectos de las mordeduras de serpiente.

Sólo hay que añadirle un poco de imaginación y un tanto de fe y marketing religioso para construir la leyenda. Pero no es mi intención desmontar aquí las supersticiones de nadie.

San Patricio tiene también presencia en Cádiz, dónde aún se fabrica y vende un Jerez con ese nombre, pues el fundador de la bodega, William Garvey, presumió de origen irlandés y tuvo a bien bautizar este vino con el nombre del santo patrón de su tierra natal.

A título personal apunto que San Patricio fue el nombre de un barco dedicado a la pesca de la merluza en el banco canario-sahariano que tuvo su base en Cádiz en los años setenta. Una década después se fue al desgüace. Es un barco que ya sólo existe en la imaginación de un niño.

Hoy, 17 de marzo, va una pinta de cuatro hojas y color verde por las pequeñas historias que tan a menudo me regala Irlanda, por los recuerdos que conservo de sus calles y paisajes, por las lecturas que me invitó a hacer, y me apropio sin permiso -editor y autor me perdonen- de éstos versos para iluminar mis palabras.

Sir William Wilde, en Bellezas del Boyne,
Habla de un monje de Clonard, que escribía por la noche,
Al que se le acabó la vela, y la pluma
Se adornó con una luz milagrosa”

Seamus Heaney

Imagen de tréboles
Tréboles
©Santiago Pérez
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