Retrato de un villano moderno

Hay una pregunta que los periodistas son incapaces de responder con precisión e inmediatez cuando hacen su trabajo de recabar información y escribir noticias: el ¿por qué? Todos los plumillas del mundo saben desde que terminan sus estudios que para redactar una noticia hay que respoder cinco preguntas esenciales, ¿qué?, ¿quién?, ¿cuándo?, ¿dónde? y ¿cómo?. El ¿por qué? queda fuera del territorio de la inmediatez. Quizá por eso haya tantos periodistas frustrados, porque hay una pregunta que les carcome y que en su día no pudieron responder (o simplemente, periodistas a los que eso les importa un carajo). A veces, hasta es imposible responderla con precisión. Se pueden hacer aproximaciones, pero entonces nos salimos del terreno vallado del periodismo y hay que adentrarse en un espacio desconocido, los dominios del arte. Por eso hay periodistas que escriben novelas.

Imagen de la novela El vuelo de la reina de Tomás Eloy MartínezSiempre ha habido grandes escritores que salieron del mundo del periodismo. El argentino Tomás Eloy Martínez es uno de ellos. Les quiero hablar de una de sus historias, El vuelo de la reina, en la que se convive con la sensación de que esa pregunta ¿por qué? está escondida detrás de cada uno de sus pasajes. Pero eso no define esta obra. La define que sea el mejor retrato de un villano moderno que he leído hasta la fecha. La define que el autor haya logrado hacer una obra de arte donde otros habrían hecho una simple crónica de sucesos o una telenovela de sobremesa. Lo primero lo consigue porque Tomás Eloy Martínez conoce los resortes que hacen que veamos a un ser humano sin la máscara que lo protege. Lo segundo, gracias al lenguaje. Con ese conocimiento de la línea que separa la naturaleza del hombre de la naturaleza animal y con el dominio de un lengaje rico en imágenes contundentes escribió éste relato.

El villano de hoy día que retrata el autor argentino responde al nombre de Camargo, el todopoderoso director de un diario cuyos actos lo van desnudando poco a poco ante el lector como lo que es: un ser ruin y desalmado, pero no un villano extraido de una novela histórica, sino uno con el que podríamos estar conviviendo cualquiera de nosotros en estos momentos, protegido por su poder y su posición. La política, el periodismo y el poder, son parte secundaria de la novela, el runrun de fondo, la corriente por la que se desliza la obra hasta su desenlace. El amor, en cambio, acapara todos los focos: ¿cómo es el amor de un villano por su familia, por sus hijas, por su esposa? ¿Y por su amante? ¿Y por sí mismo?. El resultado es escalofriante. Bueno, TEM hace que lo sea.

La novela consiguió en 2002 el Premio Alfaguara concedido por un jurado que predidió Jorge Semprún y del que formaron parte Rosa Regás, Agustín Díaz Yanes, Rosario Ferré, Juan González, Carlos Monsiváis y Nélida Piñón.

Si les apetece catarla, pueden leer el primer capítulo en el web de la Fundación TEM. Salud.

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2 comentarios en “Retrato de un villano moderno

  1. Si todo es tan hipnótico como el primer capítulo y su descripción del acto de voyeurismo, habrá que leerla. Gracias por tus propuestas, siempre atinadas. Saludos.

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