La cicatriz

Takeji
Fujishima Takeji / Sunrise over the Eastern Sea / Google Art Project / Dominio público

Aunque escribas para cerrar
    la herida
la cicatriz amarga siempre
    queda
se llama surco
   y es raíz
o frontera

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16 comentarios en “La cicatriz

  1. EL CORREO DE ANDALUCIA, desgraciadamente, murió horas atrás. En ese diario regional propiedad dela Iglesia Católica, no fueron pocos los periodistas que aprendimos allí a afilarnos los dientes, las ideas y a entender (en aquella épòca) cada gobernador civil de aquella época franquista que llegaba a Sevilla le ponía sus flechas envenadas a la Iglesia española (sevillana) y era extraño que un redactor del periódico no tuviera que declarar ante el siniestro jefe de la polícia franquista de cada momento. El cardenal de la época aguantó más envites de la polícia franquista de la época que el Conde de Montecristo. El director de turno, en aquel momento, era el periodista/sacerdote José María Javierre, un aragonés con unos reaños notables para tener que acudir al Gobierno civil casi cotidinamente. Hubo compañeros de la redacción que durmieron dias y semanas en losa siniestros calabozos de la dirección de la polícia gubernamental. La siniestra policia (secreta) franquista. Y allá que iba el cardenal de turno a petición de declaarar ante el siniestro jefe de la policía de al dictudra. Allí conocimos controlar el miedo, allí, en aquellos calabozos del siniestro edificio, el que fuera primer presidente de la pre demcoracia, Felipe González, líder socialista. Todos tuvimos que sortear en más de una ocasión los embates de los tristes “secretas”. Especialmente duro fue un jefe de la poliícia franquista que gozaba maltratando a los trabajodores que acudian a las convocatorias de los entonces sindicatos clandestinos (CCOO y UGT, principalmente). Por cierto, aquel jefe de la polícia franquista era un fervoroso cristiano, y si no comulgaba más de una vez al dia era extraño. Luego estaba la acomodaticia clases instaladas sevillanas que cuando eran señalados como amiguetes de aquellos policias del franquismo se apresuraban a visitar al cardenalñ de la época y a presumir de las condecoraciones
    y reconocimientos de los próceres franquistas.

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