Desconfianza

Un hombre entra en una emisora de radio armado con una pistola. Encañona al técnico encargado de los registros y la emisión radiofónica y le pide que retire la grabación del mensaje que el presidente del Estado ha preparado para la nación tras un proceso electoral en el que se ha alzado con la victoria.

El asaltante, simpatizante de uno de los partidos de la oposición asegura tener pruebas de que el escrutinio ha estado amañado. En lugar de la grabación preparada por los voceros estatales se emite otra grabada por los opositores en la que se denuncia el fraude electoral y se pide la dimisión del presidente electo. Luego, el asaltante escapa.

Se ordena su busca y captura. A pesar de contar con apoyo político en el lugar del Estado en el que se ha refugiado y también con la connivencia de la policía, finalmente tiene que entregarse.

Es sometido a juicio bajo la acusación de robo con violencia de una cinta magnetofónica valorada en dos libras y siete chelines.

Imagen de cinta magnetofónica

Finalmente es absuelto no sin antes producirse un escándalo internacional por las condiciones en las que el asaltante -conocido como poeta y dramaturgo tanto en su país natal como en la ex metrópoli colonial del Reino Unido- está encerrado en comisaría.

Esto ocurrió a mediados de los sesenta en Nigeria. El protagonista fue el escritor Wole Soyinka, que veinte años más tarde sería galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Los hechos los relata él mismo en uno de sus libros de memorias, Partirás al amanecer.

Me pregunto qué ocurriría si algo así pasara hoy día. No sé qué pensar, la verdad. Tengo la extraña sensación de que en el presente la realidad desconfía hasta de si misma.

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12 comentarios en “Desconfianza

  1. En Madrid hace años se aseguró que la zona de parquímetros no se extendería hasta más allá de la M-30. Metidos en obras para la olimpiadas en Madrid fue mucho más allá, se extendió hasta el absurdo y con tanta prisa que había zonas azules (comerciales) donde no había comercios, parquímetros en lugares en que jamás hubo un problema para aparcar. La empresa encargada de gestionarlos la lleva un pariente del político responsable de las obras y los parquímetros. Hubo protestas continuadas durante un largo periodo de tiempo, los vecinos de varios de estos barrios se veían en la tesitura de pagar por aparcar cuando siempre pudieron aparcar gratis sin problemas, pagar sin argumento otra vez. Trabajadores ya no podían acudir en su coche a la mina. Abuelos que ya no podían recibir visitas de sus nietos sin pagar éstos un peaje o acudir en metro o autobús (que también fue subiendo su precio hasta hoy en porcentajes alucinantes). Acabo de leer que le quieren condenar a un año en la cárcel a uno de tantos de rompió un parquimetro, o pintó de rosa las lineas azules y verdes, o tapó con cola el orificio para las monedas, o lo que fuera que hiciese. Ayer supe que a Carlos Fabra le han caído cuatro. Su hija, en el congreso: la del “que se jodan” a los parados. Y por l tele veo que l señora que puso el más que sospechoso presidente de la junta de andalucía en retirada representa el cambio en la oposición. Yo quiero llorar, Santiago.

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  2. Hoy estoy decepcionada con el sistema (¿cómo no estarlo?), con la vida y con la sociedad que me ha tocado vivir. Y encima, el libro de Belén Esteban va por la segunda edición. En realidad, ¿quién conoce a Wole Soyinka?. Total, sólo es un Nobel de Literatura. Terrible.
    Cuando se apruebe la Ley de Seguridad Ciudadana (un eufemismo como otro cualquiera), una iniciativa como la de Soyinka, en España, seguro que es (al menos) cadena perpetua.

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    • Hay mucha miga en tu comentario, Fátima. En mi caso vivo en un estado de permanente decepción desde hace muchos años.
      Por lo que respecta a Soyinka, en Africa es conocido como “el profesor” y bastante famoso, pero no todo el mundo tiene tiempo para leer a todo el que escribe. En mi caso, cuando miro la lista de los Nobel me sorprendo de la cantidad de escritores cuya existencia desconozco. Y eso sin entrar en si lo merecieron o no.

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  3. Es curioso lo que me ha pasado con esta entrada. La leí esta mañana en una torpe tableta, pero sólo hasta la impactante parte de la narrativa que llega hasta la no menos impactante foto de la cinta en blanco. Y la consideré completa, tanto que no pude despegarme de la cabeza lo que yo consideraba un cuento. Luego la he leído ahora y también me ha encantado… pero sólo te lo comento por lo curioso de una doble lectura de una misma entrada, en función del dispositivo que te toque en suerte!: Un cuento inquietante y un comentario oportuno sobre Soyinka, historia esta que desconocía. Gracias por los dos. Saludos!

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