Una biblioteca de frontera

Es posible que ya conozcan la biblioteca pública de una sola planta más grande de Estados Unidos. Está en la ciudad, fronteriza con México, de McAllen, en el Estado de Texas. La particularidad de esta biblioteca es que ha sido construida en las ruinas de un hipermercado WalMart abandonado. De modo que, imaginándose lo que es un supermercado, háganse la idea de lo mismo pero lleno de libros, salas de reuniones, cafetería, salas para conectarse a internet y, para los que echan de menos dónde dejar el coche, un aparcamiento gratuito del mismo tamaño que el de un gran hipermercado, sólo que para ir a leer o tomar prestados unos libros.

El sitio web de la nueva biblioteca, que este diciembre hará dos años desde que abrió sus puertas, cuenta que han triplicado el espacio que disponían en la vieja, que permaneció abierta entre 1950 y 2011, aunque apenas han crecido sus fondos en cinco mil títulos, de 330.000 a 335.000 mil aproximadamente. Bueno, no ha crecido en proporción al espacio, pero 5.000 novedades en dos años para una biblioteca pública de una ciudad de unos 130.000 habitantes, casi el 85% hispanos o latinos, (más o menos los mismos habitantes que la ciudad de Cádiz, donde está la principal biblioteca de mi provincia), es una cifra suculenta.

Imagen de la biblioteca pública de Mc Allen (Texas)
Acceso a la zona infantil

Todo esto no es más que envidia cochina de mi parte, como buen amante de los libros. Siempre he pensado que en Texas hay sobre todo vacas y vaqueros -posiblemente sea cierto. Aquí en Cadiz también hay mucha ganadería,  sobre todo de lidia-, el contrabando -posiblemente también. Aquí en Cádiz, por la cercanía con África tres cuartos de lo mismo-, inmigrantes -allá hispanos, aquí africanos-. En esta historia veo sin embargo una diferencia: aquí cuando cierran una gran empresa no la convierten en una biblioteca pública tres veces más grande que la que ya existía, sino que los terrenos se quedan como siempre fueron antes, un desierto, aunque no de arena como los que hay por allá, sino de marismas.

La imagen está en la web de la biblioteca: Aquí hay más, si quieren que les crezcan los dientes como me han crecido a mí 🙂

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2 comentarios en “Una biblioteca de frontera

    • En mi caso no es sólo envidia por la cantidad, es sobre todo por la cantidad de novedades, la posibilidad de leer a autores nuevos, a autores vivos. Si no hay novedades en las bibliotecas, eso es tarea muy difícil a no ser que tengas una buena cartera.

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