Las tripas de una novela

¿Qué es más interesante, una novela en la que casi todo ocurre en el interior de los personajes, en la que apenas hay acción, o una novela en la que todo ocurre fuera de ellos, que se mueven sin que sepamos nada más que lo que revelan sus actos?

¿La vida instrucciones de uso de Georges Perec es interesante per sé o porque somos unos cotillas?

¿A cómo esta el kilo de acción?

¿Retrato psicológico?, vale; ¿Asumir el riesgo de que el resultado sea filosofía de saldo?

Si se trata de simple entretenimiento, basta con una película de Spielberg, por ejemplo, un par de horitas trepidantes, una historia sencilla, universal y emocionante y a la cama pensando si el soldado Ryan fue digno merecedor de tal sacrificio o pensando dónde estará el entrañable salón hogareño de un marciano identificado por sus  iniciales, como un delincuente.

La literatura ¿es algo más que simple entretenimiento? ¿El arte no es simplemente entretenimiento, distracción?

¿En la distracción no hay placer y en el arte sí?

Está la poesía, claro, y el teatro y el ensayo. Pero, volviendo al inicio, ¿No es posible la novela como artefacto artístico?

¿El conde de Montecristo no es una versión pionera de una moderna telenovela? ¿Y Sandokan de Salgari? ¿No es un culebrón Los miserables de Víctor Hugo? Cien años de soledad podría serlo, lo salvan el lenguaje y la fantasía.

¿Qué es lo que da solidez a una novela? El lenguaje usado como herramienta artística y ¿algo más?

¿Es la función del arte iluminar las sombras? En caso afirmativo, casi siempre es un ejercicio fallido, salvo universales excepciones.

El arte es líquido. Creo que esto lo decía Luis Goytisolo. Tendré que leer lo último que ha escrito a propósito de la novela, a ver si aprendo algo.

Me paro aquí, porque soy capaz de seguir lanzando preguntas toda la tarde. Disculpen el desahogo. Son sólo pensamientos en voz alta. Reflexiones a medio cocinar que me apetecía compartir con alguien. Agradezco los comentarios y la lucidez de los lectores que se pasan por aquí.

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14 comentarios en “Las tripas de una novela

  1. Santiago muy interesante. Es tema para amplio debate. Como bien sugieres, la poesía en concreto, difícilmente traspase barreras comerciales que la hagan partícipe de una cultura del entretenimiento. Personalmente pienso que prácticamente en todos los géneros literarios hay margen para ambos conceptos, si bien la novela, por su mayor variedad de registros, puede ser
    más dada a la evasión y el simple disfrute.
    Yo, por mi parte, sigo esperando el síndrome de Sthendal.
    Saludos

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    • Gracias por tu comentario. Es evidente que también hay una cuestión económica en este asunto, pero tal y cómo esta el mercado, me parece algo que empieza a ser excepcional; me refiero a cobrar por lo que uno escribe un precio justo. Y además, ¿el arte merece mejor retribución que el simple entretenimiento? No deja de ser otra forma de entretenimiento. Y si la merece, ¿quien la va a pagar? ¿quien tenga mejor formación? y ¿ quién tiene mejor formación? quien tiene más dinero, y ¿la gente con menos dinero no tiene derecho a distrutar del arte?
      Ya ves. Soy un mar de dudas.

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  2. La de Perec, pues toda la razón, yo me la leí, y de un tirón, por enterarme de qué pasaba en cada apartamento… alguien me dijo que era una especie de “13 Rue del Percebe ” pasada por la mezcladora de la noveau roman (sí, lo del tebeo es posterior, y no menos interesante…). Ahora, bien, has dado en el clavo con “Cien años de soledad”. Lo decisivo es el lenguaje. Mira, mi dominio del francés es ninguno, sólo como paseante por París (cuando puedo) y como lector ocasional, pero hay magia, por ejemplo, en la “La vida…” Esa magia, como en la novela de García Márquez es la que eleva su narrativa, mereciendo mejor suerte en la memoria del lector (ese al fin y al cabo es el premio, no?) que cualquier capitulito de marras televisivo o sucedáneo. Interesantísima la entrada, Santiago, muchas gracias por ella.

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    • Lo del lenguaje es quizá una de las pocas cosas que tengo claras. En mi ultimo post (bueno, en realidad sólo a un enlace a un texto de Roger Wolfe, éste cita cómo las palabras cambian el valor de un verso de Keats). Supongo que esa magia la fabrica la lengua, sí. Gracias a tí por leerlo y comentarlo.

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  3. Las preguntas sobre el arte nos acompañarán siempre. Lo interesante es que aunque no demos con las respuestas, el solo hecho de llegar a formular las preguntas parece, al menos, hacernos conocer mejor a nosotros mismos. Es un círculo… Quizás lo bueno es que existan novelas artísticas y otras más ligadas al entretenimiento. Y es cierto que muchos autores que escribían para el “lector común” son vistos hoy día como autores de novelas clásicas. Creo que es el caso de Dumas. El entretenimiento no tiene nada de malo, y una novela no es más artística solo por ser más enrevesada. Pero también hay novelas y poesías que guardan algo artístico, que no es simple entretenimiento, y llevan el lenguaje hasta el límite de la expresión. En fin, este es un tema que me encanta. Saludos!

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    • No entro a valorar si es malo o bueno, eso no me interesa, Felicitas. Es un planteamiento que surge a la hora de escribir y que parte de mi criterio como lector, de las razones por las que compro o elijo leer una obra y descarto otra. Además, creo que el arte también es entretenimiento (ahí mi pregunta era más una cuestión retórica que una duda).
      Ahora mismo, pienso que es más honesto guiarme por mis gustos personales de lector cuando me pongo a escribir. Ese es mi listón, una frustración permanente salpicada de chispas de luz. Saludos.

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  4. Y ahora vengo a comentar. Yo creo que, como todo lo que es creación, el abanico de posibilidades es tan amplio como los gustos y las necesidades humanas. El otro día leí un artículo que hablaba sobre la hipocrecía de los intelectuales, que todo lo que no era “noble” debía ser extirpado, más o menos, de la faz de la tierra y critican con ahínco la cultura del entretenimiento per-se. El teatro, por ejemplo, puede ser de revista o una obra de arte. Así también creo que existen escritores para todos los gustos y así debe ser. Ahora bien; están los escritores y están los artistas que escriben. Están los pintores y están los artistas que pintan. Allí está la diferencia. Respecto a “¿qué es lo que da solidez a una novela?”, en lo personal me inclino por pensar que lo que le da el cuerpo es un todo conformado por la construcción de los personajes, la profunidad que alcanza o que busca, la descripción de los gestos, el movimiento entre las distintas partes, la imagen que dejan en el lector, etcétera. En cuanto a si es la función del arte iluminar las sombras, creo que no. Creo que lo mejor que tiene el arte es que no tiene un fin en sí mismo, que no es (ni debe ser) algo “práctico”. El arte es el medio para ningún fin. Es la expresión por la expresión, por la necesidad de llegar a lo que jamás podremos alcanzar. Leí el artículo de Goytisolo que adjuntaste y no entendí al final qué fue lo que quiso decir. Aprendo más con algunos blogueros de lo que aprendí con él 🙂
    Un saludo.

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    • De Luis Goytisolo me refiero al libro que ha escrito, el artículo es solo una referencia dle mismo, incompleta, por tanto.
      La inutilidad del arte ¿no hace de éste un ejercicio onanista? Aunque sólo sea proporcionar placer al público, ya tiene una utilidad. Ahora bien, habrá quien piense que un arte hedonista es inútil, pero discrepo de eso y, leyendo lo que escribes, me atrevería a decir que no creo que tú pienses lo mismo.
      El arte tambien es entretenimiento, pero hay obras que llegan al corazón o al entendimiento de miles y otras al de sólo unos pocos. Por eso no creo que sea justo criticar la obra que sólo busca entretener, sin más pretensiones. Además, hay obras de arte que han llegado a best sellers, como Cien años de soledad o los poemas de amor de Neruda, por citar dos ejemplos.¿Qué diferencia hay entre un escritor y un artista que escribe? ¿El número de ejemplares que vende? No lo tengo claro.
      Tu opinión sobre lo que da solidez a una novela me recuerda algo que aprendí hace años: la importancia de los pequeños detalles. Esa es una clave.
      Saludos y muchas gracias por tu comentario, Maia.

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  5. Con respecto al arte como producción industrial de entretenimiento:

    Personalmente siempre me he decantado por el arte que se detiene en la reflexión de la condición humana, y creo que eso raras veces sucede con la cultura de masas y la literatura dirigida al entretenimiento y consumo “ligeros”. En tiempos como los nuestros, cualquier creación que se haga acompañar de la etiqueta “espectacular” debería resultar sospechosa.

    Por otra parte, comprendo que existen “públicos” con gustos y preferencias particulares. Además, son muchos los motivos que llevan a una persona a seleccionar un libro (o demás obras de arte) y no otro. Pero, más allá de eso, considero que hay “usos y apropiaciones” de la cultura y el arte, usos y apropiaciones que vienen determinados, generalmente, por las condiciones materiales de vida de los individuos.

    ¿Calidad de la obra? Para hablar de un reconocimiento real habría que sentar a críticos especializados, intelectuales informados y el gran público a una misma mesa e intentar ponerlos de acuerdo, y ello tampoco trascendería lo suficiente debido, precisamente, a las jerarquías de poder que saltan a la vista (campos -de acuerdo con Bourdieu, instrucción, etc).

    Por ende, la calidad de la obra y el arte, así como sus criterios y parámetros, seguirá siendo un tema de interpretaciones: surgidas a partir de la interacción social y esas luchas desde las distintas posiciones en que se lleva a cabo la producción.

    Es mi opinión.

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  6. A vueltas con tu entrada, Santiago, que me ha hecho releer, como de paso, a Perec… Y desde el convencimiento de la importancia del lenguaje en este ocio o negocio de la literatura (interesantísimos los comentarios precedentes!). Pensemos por ejemplo en “Seda” de Baricco. Cómo se ha ido adaptando a distintos moldes (una discreta película, un nuevo cómic), pero es el lenguaje punzantemente minimalista del italiano el que se avino como un guante a la historia. O al menos eso precisamente nos hizo pensar su autor, con su artificio, cuando acabamos de leer la historia. En otros casos, las experiencias han venido acompañadas de idénticos éxitos en otro arte: pienso por ejemplo en “El Proceso”, enigma o novela de Kafka, vertida también en la inquietante película de Orson Welles e incluso en un interesante cómic de David Zane Mairowitz y la ilustradora francesa Chantal Montellier. La historia -si bien puede incorporar esa reflexión humana distintiva- es muchas veces anecdótica. Lo importante podría ser cómo vengan mezclados los colores, articuladas las palabras, trabadas las notas… En fin, que da qué pensar la entrada, y seguiremos haciéndolo. Un abrazo! -y gracias por este hilo, muy acogedor, se está calentito por acá…

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    • Gracias a tí, Félix, por tu aportación. La historia es anecdótica, sí, pero son los pedales de la bicicleta, no se si me explico. No he leido a Baricco, pero es igual, coincido en la importancia capital del lenguaje.
      Respecto a la historia que uno cuenta, piensa en “La soledad de los números primos” de Paolo Giordano: lo que da vida a toda la novela es un suceso del pasado, que se cuenta al principio de la novela; lo que ocurre a partir de entonces no importa, es pura descripción, la descripción de un desgarro, de una herida incurable. Y el resultado es una obra de arte, llena de humanidad. No he visto la película que han hecho, pero soy bastante escéptico sobre los resultados.
      Sobre el lenguaje, por ejemplo, “Paradiso” de Lezama Lima es un monumento literario en el que el argumento es anecdótico o el propio “Ulysses” de Joyce.
      Todas ellas, emocionantes, cualidad necesaria, como dice Foster Wallace en la cita que rescato en mi último post. Saludos.

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  7. “Crimen y castigo”, “El lobo estepario” o “El guardián en el trigal” han llegado a ser best sellers. No entiendo el miedo a tal definición. Personajes tan bien escritos que permitan la empatía, un estilo poco criptico, imágenes fáciles de interpretar… No creo que sea simple entretenimiento o manipulación del lector. Cualquiera por descansar se sienta un rato. Por qué no alternar Roger Wolfe con García Marquez, Umberto Ecco con Dashiell Hammet, Paul Auster con Charles Dickens. En la variedad está el buen gusto. Creo que es necesario que las neuronas descansen de vez en cuando con Ray Bradbury o Stephen King. Literatura menor?
    La has puesto dura, Santiagazo. Es la eterna disquisición entre el arte y lo comercial, con límites que pone la crítica o la media. Mejor no ponerlas nosotros tambien.
    Gracias por ponernos a pensar. Un abrazo!

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    • Creo que esa es la tesis de Umberto Eco en “Apocalípticos e integrados”, Ernán. Está bien.
      Lo que he escrito son pensamientos en voz alta que me hago cuando estoy ante el papel y tengo que decidir qué quiero escribir; la exigencia es distinta en uno y otro caso, creo. Saludos.

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