Ritmo

A la hora de escribir, cada estilo tiene su ritmo. El ritmo lo determina un metrónomo invisible que está dentro de nosotros, no sabría decir si en la cabeza o en eso que llaman espíritu o alma. No hablo en teoría, sino desde mi propia experiencia.

Durante casi veinte años trabajé como periodista. Empecé como corresponsal de una agencia de noticias. Eso me obligaba a cubrir o estar pendiente diariamente de la evolución y novedades de media docena de asuntos en materias tan variadas como política, economía, sucesos o cultura, por citar algunas.

Y, como todos los corresponsales, no tenía horarios. Recuerdo cuando murió el poeta Rafael Alberti, cómo tuve que ir de madrugada a la puerta de su casa para contar lo que ocurría por allí. Es sólo un ejemplo.

Este sistema requiere mantener una dinámica muy acelerada, con multitud de tareas que incluían diariamente la lectura de varios periódicos y la escucha de varias emisoras de radio. Creo que en cualquier otro medio de comunicación distinto a una agencia de noticias, la exigencia era distinta, el ritmo algo más pausado.

Imagen de Freddie Moore
Freddie Moore por William P. Gottlieb / La imagen no tiene restricciones conocidas de derechos de autor

En el momento de escribir, el estilo era muy sencillo: frases cortas y párrafos de tres líneas, cuatro cómo máximo, sin adjetivos, en un estilo directo. Cuando tenía toda la información escribía un teletipo en cinco o diez minutos todo lo más, edición incluida. Es el ritmo más rápido en el que he escrito nunca, y exigía pensar y trabajar a esa misma velocidad.

Por aquella época, yo fumaba. Encendía un cigarillo al empezar a escribir cada texto y otro al terminarlo. Paquete y medio de tabaco al día. Ansiedad pura.

Aprendí que con esa disposición de ánimo y ese ritmo de trabajo tan parecido a sortear los rápidos de un río jamás escribiría nada distinto a un teletipo.

Fueron diez años intensos. Tardé otros diez en desintoxicarme, y no es una exageración.

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4 comentarios en “Ritmo

  1. Debe ser angustioso escribir con “el ritmo de un metrónomo invisible” En la música el ritmo se disfruta, pues cada nota y acorde tiene su momento en el espacio, que bueno que en la escritura estés desintoxicado.
    Abrazo

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