Un pez pregunta qué es el agua

William Burroughs escribió que es posible sintetizar una droga tan potente que crearía adicción solo con probarla una vez. La misma idea es el leit-motiv de La broma infinita de David Foster Wallace, aunque desconozco si la ocurrencia de Burroughs sirvió de algún modo como punto de partida para DFW.

Da igual. El argumento que elabora es prescindible y el autor termina por hacerlo patente, funciona solo como esa anilla en la que se engarzan los buñuelos o las rosquillas para su venta. La fuerza de la novela está en las rosquillas. Su tema es la adicción. El adicto es un pez que pregunta qué es el agua. Él lo va a contar con todo lujo de detalles.

La broma infinita es una obra terrible y dura que te revuelve las tripas en más de una ocasión. La mayoría de los temas laterales están relacionados con la adicción de algún modo: los diferentes tipos de sustancias químicas -incluyendo el alcohol-, la violencia, los malos tratos familiares, la pederastia, la depresión y los problemas psíquicos, el suicidio. Las referencias al mundo audiovisual y del tenis también tienen puntos de contacto con el asunto central.

Imagen de Boston
La broma infinita está localizada en Boston y alrededores / La imagen pertenece al dominio público.

Una parte de los personajes están relacionados con la Ennet House, una institución estatal de rehabilitación de adictos. Los que no, a modo de contraste, pertenecen a la elitista Academia Enfield de Tenis, pulcra, aséptica, poblada por gente como-dios-manda y situada muy cerca de la primera. Pero una cosa es el juego de las apariencias y otra bien distinta lo que hay tras ellas. En ambos casos.

Lo que más me gustó fue la originalidad de sus descripciones, verbigracia

Nucci no comía nunca y cada vez estaba más flaco hasta que parecía ser solo dos mejillas en medio de una altura de silencios”

Es vitriólico con el desempeño político y con los políticos pero, a pesar del tono, todas las referencias a este asunto y a la independencia de Quebec me parecieron lo más aburrido de la novela.

Lo mejor tal vez sea, junto a su singular manera de contar lo que ha visto, el tremendo humor negro que destila -mala leche en cantidades industriales- y esa imagen nada complaciente con el ser humano contemporáneo que te deja en la retina.

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7 comentarios en “Un pez pregunta qué es el agua

  1. […] – La broma infinita. David Foster Wallace. Sí, ya sé que es una novela larga, muy larga. Sólo por esa razón, ya me parece contracorriente, como En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, que he estado tentado de incluir en esta lista. ¿Qué más da leer diez libros de cien páginas o uno de mil? Foster Wallace, como todos los buenos escritores, ve donde los demás no ven. Las adicciones como nunca antes las habías visto. Si te va la literatura fácil y super divertida, ni te acerques. Quema. […]

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