Mi isla del tesoro

Es difícil recomendar un libro a un adolescente, para empezar porque estos no son los que eran cuando yo tenía su edad, ni cuando mi padre la tenía, ni cuando mi abuelo.

Están los clásicos, claro, La Isla del tesoro, Robinson Crusoe, Mujercitas… Pero los clásicos tienen una pátina de viejo que un adolescente desconfiado -al menos ese fue mi caso- puede ver como sospechoso instrumento de propaganda de la autoridad. Luego crecí y me dí cuenta de que estaba equivocado, claro. Los adolescentes son cabezones, necesitan asentar su identidad.

Más allá de los clásicos, a lo mejor hay libros que calan en una determinada generación. Decir esto es un poco atrevido, cierto.

Cuando aún era niño y mi tía adolescente me llevaba al parque a jugar con los columpios, circulaba entre su pandilla adolescente un libro del que se habló mucho entonces: Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach. ¿Fue el libro de aquella adolescencia?. Es arriesgado afirmarlo, pero es una pista de aquellos años.

Imagen del libro El señor de los anillos
La fotografía es de Rosana Prada (Licencia Crative Commons)

Luego crecí y, típico adolescente, quería leer lo que a mí me diera la gana. Eran los 80 y entre mis compañeros de clase se hablaba mucho de un libro; bueno, de varios libros, pero citaré los tres que recuerdo: El señor de los anillos, de J.R. Tolkien, Inventario de Mario Benedetti y Todos los monos del mundo, de Roger Wolfe.

La tierra media fue mi isla del tesoro. Aún faltaban más de dos décadas para que Peter Jackson hiciera universal aquella historia de aventuras, un libraco de mil páginas que se me clavaba en el pecho, pero que se tragaba mis noches a la velocidad de la luz.

No se cuántas veces lo leí, tres o cuatro, y me marcó de alguna manera. Muchos años después me alegré de la película que hizo Jackson, porque en ella veía exactamente todo lo que había imaginado al leer la historia del anillo dictador. Y, sin embargo, lamento que las imágenes del largometraje hayan borrado mis recuerdos. Pero, ¡se parecen tanto!

Sé que el libro sedujo a muchos lectores más o menos de mi edad, pero ahora no podría recomendar su lectura a nadie, por la exacta fidelidad del largometraje, ni afirmar que fue el libro de nuestra adolescencia.

Y sí, luego leí el Inventario de Benedetti y, el último de ellos, Todos los monos del mundo de Roger Wolfe. Cuando llegué a éste último sentí que se cerraba el círculo que me identificaba con la gente de mi generación, fue como pagar una deuda con viejos amigos. Pero, como decía antes, solo son pistas.

Imagen de lectura
La fotografía es de Courtney Carmody (Licencia Creative Commons)

¿Y qué recomendaría a los adolescentes de hoy? Es difícil. Cada uno tiene que encontrar su espacio de lectura, ese en el que se sienta más identificado. Suelo recomendar los clásicos: La isla del tesoro, Robinson Crusoe, las novelas de Salgari y de Arthur Conan Doyle, y la lectura de tebeos y comics.

Y siento una enorme curiosidad por encontrar esas pistas que circulan entre los adolescentes de ahora. Me llega con fuerza un título: Los juegos del hambre de Suzanne Collins. No lo he leido, pero he visto la película, y entiendo que una generación entera se sienta identificada con esta historia. Tiene poco de fantástica, solo la etiqueta.

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7 comentarios en “Mi isla del tesoro

  1. Hola!, me parece que te tocó una buena adolescencia, amo al universo de Tolken, Los libros de mi adolescencia fueron Relato de un Naufrago, de García Márquez, Opio en las Nubes, de Rafael Chaparro Madieto y Bestiario de Julio Cortázar. Me encantan, además tienen ese tinte de noltalgia que mejor dicho.

    Frente a la literatura para adolescentes de ahora… que he de decirte,Amé Harry Potter (Aunque no es taaaaan actual) ya leí 3 de los juegos del hambre y es un libro que sorprende, tiene buen ritmo, se lee rápido y hace una crítica interesante, no me pareció mal libro. el de “Bajo la misma estrella” lo estoy terminando, a muchos de mis amigos lectores les ha gustado, está escrito para leerse en una tarde y tiene ciertas virtudes frente al lenguaje, pero por lo demás me ha parecido intragable. Otros que andan de moda son los de Divergente, aunque no los he leído, aunque hay un montón de sagas por ahí, miremos cual sobrevive la prueba del tiempo.

    A los adolescentes de mi país, y a lectores en general, les recomendaría de escritores contemporaneos Los Ejércitos de Evelio José Rosero y La Luz Difícil de Tomás González, libros realmente maravillosos, los recomiendo a ojo cerrado.

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  2. Yo vi la película y me pareció -acompañando a mi hija adolescente- muy interesante por la crítica que hacía de los medios y de la desigualdad. No supe decir si le había salido bien por su propia fuerza interior o por chiripa, hasta que leí ‘En llamas’, y comprendí que la verdadera razón era la segunda: al final, lees en diagonal y punto: más de los mismo: manjares, vestidos, luchas… nada nuevo. Y la tercera, por curiosidad del desenlace, la vi en Wikipedia. Me encantaría saber tu opinión, si la lees.
    Sin embargo a las adolescentes les fascina.

    Le gusta a 1 persona

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