Plagio, lectores y olvido

Hay días en los que parece que la memoria funciona por su cuenta, independientemente de la voluntad y, por alguna desconocida razón, ilumina un recuerdo olvidado. La mía, caprichosa como la de cualquiera, ha encendido la luz del cuarto oscuro en el que dormía el libro Raíces de Alex Haley.

Otro libraco de esos de cientos de páginas en las que uno se queda enganchado, como colgado de una percha algunos centímetros del suelo, a la espera de que alguien lo descuelgue para seguir haciendo vida normal.

Muchos quizas recuerden la novela por la serie de televisión: Kunta Kinte, el protagonista, es un negro mandinga capturado en Gambia por negreros y vendido como esclavo en Estados Unidos. Raíces es su historia y la de sus descendientes y, al mismo tiempo, la historia de la esclavitud y de la lucha por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos.

Imagen de la esclavitud
La fotografía es de Tim Brauhn (Licencia Creative Commons)

Cuando emitieron la serie en España yo aún era un niño y no me dejaban ver la tele por la noche. Hasta que un día el libro llegó a mi casa en las manos de una de mis tías y entonces empecé a aprender qué era la esclavitud y las múltiples caras de la  injusticia.

El libro, publicado en 1976, fue un pelotazo. Leo en la wikipedia que se llegaron a vender 67.000 ejemplares en un solo día. La serie fue vista por más de 130 millones de espectadores. Esto es un montón de dinero. Y su autor, Alex Haley, fue acusado de plagiar parte de la novela El Africano de Harold Courlander. Y parece ser que el demandante tenía razón.

Han pasado casi cuarenta años de esto y es fácil concluir que lo importante era contar la historia de la esclavitud en Estados Unidos. Once años antes había sido asesinado Malcom X y ocho años antes Martin Luther King.

El plagio es ética y legalmente reprobable y Courlander hizo bien en denunciarlo: su trabajo contribuyó en parte del éxito del trabajo de Haley y, en consecuencia, debía tener su contrapartida económica y de crédito. Denunciarlo le salvó de un inmerecido olvido, aunque tan solo se le recuerde en las crónicas.

Anuncios

Comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s