Welles y el poder

El periodista norteamericano Herman J. Mankiewicz nos enseña en una escena de Ciudadano Kane, película de la que fue co-guionista junto a Orson Welles– a la segunda esposa del magnate de la prensa encajando las piezas de enormes puzzles de los que, sabremos al final, sólo terminó dos. Es una anécdota secundaria, pero que guarda una relación singular con el espíritu de esta película, considerada por algunos la mejor de la historia del cine.

El guión se va desarrollando sobre las indagaciones de un periodista que intenta averiguar -sin éxito- el significado de la palabra Rosebud, la última que Kane pronuncia en su lecho de muerte. No lo consigue, si bien los guionistas revelan el enigma a los espectadores en la escena final.

El periodista y crítico de cine italiano Paolo Mereghetti ha escrito al respecto que “da la impresión de que, desde la propia estructura del guión, Welles pretendiera inocular en el espectador esa ambigüedad fundamental, esa imposibilidad de alcanzar una verdad, esa falta de certezas que llegará a ser la verdadera clave de bóveda de toda su carrera”.

Imagen del guión de Ciudadano Kane
Guión de Ciudadano Kane. Foto: Garret Ziegler (Licencia Creative Commons)

Welles sabía que no existen las verdades absolutas; no deja de ser curioso que en su primera película retrate a una persona que se las inventaba, el magnate de la prensa norteamericana William Randolph Hearst.

Este sospechó, con razón, que Ciudadano Kane era en realidad un retrato inspirado en su vida -la historia la ha llevado al cine Benjamin Ross en la interesante RKO 281-. Intentó boicotear el estreno por todos los medios a su alcance, y eran muchos en un hombre tan poderoso. Fue un esfuerzo inútil en el que dejó sobrada muestra de cómo a un editor de prensa de esta calaña le interesa cualquier cosa menos la libertad de expresión o la libertad creativa de un autor. Esos palos en la rueda de la bicicleta de Welles le acompañarían ya durante toda su carrera como director, no así en la de actor.

Welles negó siempre que su película versara sobre Hearst,  pese al evidente paralelismo con episodios de su biografía (su fallida carrera política, la promoción como cantante de su esposa Marion Davis o la enorme mansión que le construyó a ésta, por ejemplo), lo que no le libró de soportar la persecución megalomaníaca del propietario del New York Morning Journal.

La refererencia que le dedica la wikipedia a Hearst da una explicación bastante prosaica al significado de Rosebud, a diferencia del guión de Mankiewicz y Welles, que tuvo más piedad con el personaje de la que  éste probablemente merecía por su comportamiento.

Esa ambigüedad, esa voluntad de evitar condenarle, hizo de ellos dos grandes  autores.

Nota: Está entrada se publicó por primera vez en el blog en 2010. La he rescatado con algunas modificaciones. Espero que les guste.

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