Recién nacido

Cumplidos todos los ritos, queda inaugurado 2015. El año nuevo tiene en sus horas algo de frontera. Uno se aproxima a la medianoche con la sensación de que las doce campanadas son el Chekpoint Charlie que divide en dos la existencia. Una ilusión falsa, quizá necesaria, real, porque una vez que se ha traspasado esa línea invisible que el rito establece a las cero horas queda una sensación de tranquilidad, de sosiego, como si alguien nos hubiera dicho «ya puede usted pasar».

En realidad, todas las medianoches, todos los amaneceres son una frontera. La del primer día del año tiene de especial haberse convertido en un rito colectivo, una paranoia humana como tantas otras con las que se pretende controlar, entender o pautar algo tan resbaladizo como el tiempo. Antes de empezar a escribir, estas palabras eran una construcción del futuro que no existía, ahora ya son pasado. Como intentar coger el agua con las manos. Esa es la belleza del tiempo.

Imagen de recién nacidos
Recién nacidos el 1 de enero de 1933. Foto: Nationaal Archief. Sin restricciones conocidas por derechos de autor.

Este es uno de esos años en los que pensé cuando era niño: «Cuando sea dos mil y tal tendré nosecuantos años, ¿Cómo será mi vida entonces?» y soñaba despierto las diferentes posibilidades que puede imaginar un niño. Me preguntaba a menudo si estaría vivo, si habría llegado hasta aquí. El cómo o con quién no me importaba entonces demasiado. El cómo o el con quién son signos de madurez. El «yo primero» es un pensamiento infantil.

Este tipo de fechas tiene también la cualidad de los espejos. Todos se empeñan en hacer balances y propósitos, lo que no deja de ser una manera de mirarse en el espejo. Puede ser un trago difícil. Hasta después de las cero horas. Ya instalados en enero, en el nuevo día, en el nuevo año, desaparece esa obligación impuesta en el imaginario colectivo. Las horas previas como peaje que hay que pagar para llegar al otro lado.

Y ya que estamos aquí, hay que empeñarse a disfrutar del momento. Feliz año nuevo.

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10 comentarios en “Recién nacido

  1. Hermosa entrada, Santiago. Me gustó muchísimo. Quizá porque yo perdí esa sensación de pasaje cuando me vine para aquí será que la extraño tanto, era para mí más una puerta abierta que un peaje. Claro que ya para Marzo, la puerta se me cerraba en la cara. Pero esa es otra historia. Muchas felicidades.

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