Waterqueen

La artista anfibia, reina de las cristalinas corrientes, Miss Niágara. Las olas, el agua de ríos, cascadas, el mar, en el espectáculo del circo a finales del siglo XIX. 1883 fue un buen año, según. La wikipedia dice que Van Gogh pintó Las campesinas, que Whitman publicó Días ejemplares o que Stevenson dió a la imprenta La isla del tesoro. Nacieron Tolstoi y Khalil Gibran y Ortega y Gasset y Kafka. En Nueva York, por ejemplo, se inauguró el puente de Brooklyn, ese icono que pervive desde entonces como una seña de identidad de los Estados Unidos y de la ciudad de Nueva York. No ocurrió así con ésta mujer, señora o señorita, artista del Circo Price, hoy olvidada en un cartel publicitario entre los cajones protegidos de polvo de la Biblioteca Nacional de España.

Niagara
The waterqueen reza el póster. ¿Precursora de Esther Williams? Intento imaginar cómo podía ser el espectáculo, los días que estuvo en cartel, cuántas personas acudieron a observar sus acrobacias acuáticas ante la atenta mirada de niños y mayores, de ancianos que ya nunca se moverían de la capital para ver una vez más el mar, de pequeños que añoraban saber cómo era el inmenso espacio azulverdegris y sus submarinas potencias desconocidas.

Tal vez, pensaría algún soñador, Miss Niágara era una moderna sirena escapada del salitre y de las tormentas. O una Egeria aparecida en plena era industrial para teñir de esperanzada tristeza los ojos de las parturientas. Cuenta Ovidio cómo la ninfa, que llora en los bosques del valle de Aricia la muerte de su esposo Numa, se transformó en fuente:

“Con todo, los males ajenos no son capaces de aliviar el dolor de Egeria y, recostada en la parte más baja de la ladera de un monte, se licúa en lágrimas, hasta que la hermana de Febo, conmovida por el amor conyugal de la apenada, hizo de su cuerpo una helada fuente y adelgazó sus miembros hasta transformarlos en eternas aguas”

El circo, el templo melancólico de la risa durante tantos años, donde las lágrimas se transformaban en efímero olvido función tras función, antes de salir de nuevo a las frías calles del invierno mientras se apagaban las candilejas y los acróbatas imposibles, las aves trapecistas, los inocentes payasos, los exóticos seres de lejanos paraísos limpiaban el maquillaje de sus rostros, el engaño que hace reir, el corazón pintado bajo los párpados, en el reloj de las mejillas, en los labios trotamundos.

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2 comentarios en “Waterqueen

  1. Ser reina durante un tiempo no garantiza la inmortalidad. Pero en este caso, al menos, aquella Miss protagoniza una cuidada entrada en un blog que le trata, seguramente, mejor que muchos compañeros de circo.

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