Salammbô

Gustave Flaubert escribió Salammbô a continuación de Madame Bovary. No es Francia ni la época en la que vive las que ambientan esta narración, sino Cartago y el siglo III antes de Cristo. El autor francés preparó concienzudamente esta novela histórica no sólo con inmumerables lecturas de fuentes clásicas, como las Historias de Polibio por ejemplo, sino incluso visitando los escenarios en los que se sucedieron los hechos.

De este modo reúne cientos de datos que le sirven para construir una recreación personal de la época, de sus habitantes, de sus costumbres y hábitos, de su arquitectura y de sus máquinas de guerra para contar al lector la guerra civil que protagonizaron los mercenarios contratados para combatir a Roma en la primera guerra púnica, que se sublevan ahora frente a su patrón, la República de Cártago, cuyos ejércitos mandaban Hannón y Amílcar Barca.

Salammbô-decorados
Decorado creado en 1910 por Konstantin Korovin para el ballet del Teatro Bolshoi basado en la obra de Flaubert. Dominio público.

Frente a los generales está Mathô, mercenario sublevado. Se enamora de Salammbô, hija de Amílcar Barca, inocente y sensual al mismo tiempo, exótica como solo lo puede ser una antigua princesa oriental. El bárbaro sabe que es un amor imposible, pero le mueve el amor o el deseo: todo su empeño en combatir a los soldados de Cártago tiene como único fin volver a ver a la hermosa cartaginesa.

La narración va a caballo de la guerra, descrita con todo lujo de detalles, desde el armamento de los contendientes, a los sanguinarios efectos de los distintos tipos de armas usadas, incluidos los colmillos de los elefantes.

Flaubert describe, en paralelo a la violencia de las batallas, la crueldad del fanatismo religioso que anima de los cartagineses cuando les puede el miedo a la derrota: un pueblo capaz de sacrificar a sus propios hijos al dios Moloch con el único fin de lograr la victoria. Y no pone límites a la crueldad de la que es capaz el ser humano cuando ha decidido vengarse.

La novela, publicada por primera vez en 1862, fue un éxito de ventas aunque su autor no tenía fe en que lograse el favor del público. Baudelaire (extraigo la cita del prólogo del libro, realizado por German Palacio) dijo al respecto:

“Una edición de 2.000 ejemplares, agotada en dos días: Hermoso libro, lleno de defectos. Los quisquillosos desatan su furor reprochándole sus imitaciones de los antiguos. Lo que ha hecho Flaubert sólo él podía hacerlo”.

A un autor tan minucioso y laborioso como él, ésta historia debió costarle un trabajo descomunal. Baste como ejemplo el que cita el editor: empleó tres meses en escribir el capítulo dedicado a la batalla del Río Macar (18 páginas) y alguno de sus pasajes los rehizo hasta catorce veces.

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6 comentarios en “Salammbô

  1. La conseguí gratis hace bastantes años, junto a una revista de Historia. Desde entonces lleva en mi estantería, no encuentro el momento de leerla. Con tu reseña la has sacado del olvido, espero poder dedicarle pronto el tiempo que merece.
    Un saludo.

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