Vuelo nocturno

Cuando era niño me deslumbraban los sobres del correo aéreo. Aunque pequeñajo, ya esperaba una vez al mes cartas que venían del mar, mensajes que enviaba mi padre desde las costas africanas en las que trabajaba en un barco pesquero. A veces, alguna de esas cartas, que recibían mi madre y también mis hermanos, llegaba dentro de un sobre adornado de ribetes rojos y azules, distintivo del correo aéreo. Sobres estampados con el sello urgente. Sus colores anticipaban un mensaje emocionante. Con el paso de los años esas cartas fueron desapareciendo de los buzones hasta convertirse en testimonio de otra época.

Aeroposta-argentina
La imagen pertenece al dominio público. Fuente: Wikipedia


Un libro, Vuelo nocturno, me trae de nuevo su memoria, un libro acerca de los primeros vuelos postales que se hicieron de noche, una narración sobria cuyo autor, Antoine de Saint-Exupéry, situó en la Argentina de 1930. El escritor, piloto profesional, fue el director de Aeroposta Argentina, encargado de crear la red postal aérea de América Latina, experiencia que plasmó en esta novela, cargada de un valor documental inestimable acerca de aquellos aviadores pioneros y de aquella forma de volar que hasta entonces solo se había realizado con aviones militares y que hoy, sin embargo, es habitual en las rutas aéreas de todo el mundo.

Pioneros más allá de la aviación, en cualquier calle. Dice el narrador:

“Levantó los ojos para mirar atentamente a los hombres. Intentaba encontrar los que llevaban consigo, quietamente, su invención o su amor, y se acordó de la soledad de los torreros de los faros”

Sin embargo, lo más fascinante de esta novela, para mí al menos, es la exploración que el autor hace de la incertidumbre y todo lo que ésta conlleva de oscuridad, miedo, valor, tenacidad, perseverancia y entereza ante circunstancias que escapan del control humano, de sus máquinas y de sus procedimientos y rutinas, circunstancias que acaparan la atención de los pilotos tanto en tierra como en el aire y que se aproximan a las que estamos sometidos todos cada día.

Saint-Exupery es un narrador excepcional capaz de condensar en un centenar largo de páginas suficiente sabiduría, tensión y capacidad de distracción del pensamiento para hacer inolvidable la lectura de ésta historia.

Su lenguaje es original y de una hermosa sencillez, como suele ocurrir con casi todas las grandes obras de la literatura. Eso ya lo saben ustedes porque han leído El Principito, ese tipo de libro tan fascinante y conmovedor capaz de ocultar todo lo bueno de más que haya podido escribir su autor, como éste extraordinario Vuelo nocturno.

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