No hablaré de mis sombras

Hay silencios imposibles. Éste que recuerdo hoy no deja de ser verdaderamente conmovedor. El paso de los años incluso lo convirtió en una cuestión arqueológico-biográfica. El asunto se presta fácilmente a los juicios de valor entre otras razones, principalmente políticas, porque definen una sombra, una zona oscura, de Pablo Neruda.

El poeta chileno ocultó en sus memorias a su única hija, Malva Marina, nacida de su primer matrimonio con la holandesa Maria Antonieta Hagenaar, que había conocido en Java. La niña nació con hidrocefalia y, al separarse el matrimonio la pequeña, que tenía dos años, quedó al cuidado de su madre. La niña murió durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Por qué Pablo Neruda no contó nada de su hija en sus memorias? Imposible saberlo ya, todo son suposiciones.

Aunque el escritor celebró otros dos matrimonios con Delia del Carril y Matilde Urrutia, no volvió a tener hijos. Durante muchos años nada se supo acerca del destino de Malva Marina y de su primera mujer, y de la relación de Neruda con ambas. En 2004, coincidiendo con el centenario del nacimiento del autor chileno, dos periodistas, Alejandra Gajardo y Antonio Reynaldos, desvelaron qué había ocurrido: La madre dejó a la niña en la localidad de Gouda al cuidado de una familia holandesa. Se ocuparían de ella hasta su muerte a los nueve años.

Pueden imaginar, dada la actividad política que desarrolló Neruda a lo largo de su vida como militante del Partido Comunista de Chile, las consecuencias, las interpretaciones, los juicios de valor, que se han publicado desde entonces. En internet encontrarán varios reportajes acerca de este episodio; juzguen ustedes mismos. Por mi parte, les recomiendo leer éste texto de Bernardo Reyes, sobrino-nieto de Pablo Neruda: El enigma de Malva Marina.

Allende-Neruda
Salvador Allende y Pablo Neruda / Foto: Biblioteca Nacional de Chile (CC BY-SA 3.0 CL)

Ahora el libro que quería comentarles, Confieso que he vivido, las memorias de Neruda, que se publicaron tras su muerte.
Todo el mundo conoce a Pablo Neruda por dos hechos fundamentales, el primero su poesía, y el segundo su actividad política. Ambos son como esas boyas que coloca el submarinista para advertir de su posición aproximada. Pero, como los icebergs, bajo la superficie hay más, mucho más.

Se podrían dividir estas memorias, por estilo y por contenido, en dos partes. La primera incluiría su infancia en el sur de Chile, su juventud en Santiago, en Valparaíso, sus primeros libros, sus viajes y su trabajo como cónsul en países del sudeste asiático, su estancia en España y Europa antes y durante la guerra civil y la segunda guerra mundial, luego en México y su regreso a Chile.

Esta primera es, en mi opinión, la de mayor valor literario de todo el libro, por la riqueza del lenguaje que utiliza y por los fabulosos sucesos que Neruda vive o de los que es testigo, algunos de ellos realmente increíbles. Es un relato maravilloso, hermosamente narrado y de una humanidad y sencillez subyugantes, a ratos muy divertido. Luego, su actividad en Europa en aquel clima prebélico hacen que el tono se vaya tornando gris, como los sucesos que narra. Entre ellos es memorable, sin duda, el flete del mercante “Winnipeg” gracias al cual muchos refugiados españoles y europeos se salvaron de la muerte. Coincide esta etapa precisamente con la decisión de separarse de su primera mujer y de su hija.

En la segunda parte predomina el valor documental de la narración. Esta transcurre desde su regreso a Chile, el inicio de su persecución política, el exilio a Argentina y Europa, la consecución del Premio Nobel de Literatura, sus continuos viajes a los estados comunistas y finalmente, el fin del exilio, su candidatura a la presidencia, la campaña electoral a favor de Salvador Allende, el golpe de Estado del dictador Augusto Pinochet y el asesinato de Allende. Son sus últimas páginas; pocos días después moriría.

Ya se sabe lo que son las memorias. Muy raros son los autores que hablan de sus sombras, de sus zonas oscuras, pero eso no les libra de que se acabe conociendo de ellos ese perfil. Aún así, Confieso que he vivido me parece un libro hermoso acerca de América, sobre Chile, sobre el propio Neruda que, también desde sus silencios, agita con su contenido la permanente reflexión sobre cómo ha de ser la vida y la obra de los artistas, de los poetas.

Anuncios

Un comentario en “No hablaré de mis sombras

Comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s