Tomar notas vivas

Tomar notas vivas es todo un arte. Parece sencillo: escribir un boceto rápido de lo que uno ve, escucha o está leyendo, con el objeto de usarlo más adelante en el momento de componer un texto. Y no solo durante la vigilia. El escritor francés Georges PerecJuan Ramón Jiménez anotaban sus propios sueños tal cual los recordaban al despertar.

En ese pequeño desfase de tiempo que hay entre que se anota algo y se utiliza, han ocurrido cosas, se han visto u oído otras, se han leído más palabras y, a menudo, lo que uno pretendía recordar cuando tomó ese apunte ha cambiado su sentido inicial, aunque sólo sea en sus matices, y la anotación puede parecer inútil o irrelevante o, como pensaba Joan Didion, incluso dudamos que lo apuntado haya sucedido realmente. Este desenfoque es más perjudicial en el trabajo de un reportero que en la labor de un escritor. La materia prima de este último es mucho más amplia, más libre, menos ajustada al molde de lo real. Si para un reportero esa nota ha muerto o está moribunda, para un escritor sigue agitándose vivita y coleando.

Notas-manuscritas-Flaubert
Notas manuscritas de Gustave Flaubert para la preparación de la novela Bouvard y Pécuchet / Fuente: Centro Flaubert de la Universidad de Rouen

Si la nota sigue viva, es decir, ha cambiado de algún modo su alcance inicial, se puede uno acercar a ella desde otro ángulo, pulirle otro sentido, es posible usarla y, además, volverla a guardar en el cajón, a esperar qué nuevo mensaje, qué nueva idea deparará en el futuro. Este tipo de anotaciones suele crecer, como las frutas en los árboles, en los manuscritos de los cuentos y novelas. La edición, tediosa y repetitiva, se puede iluminar con los apuntes, alternándolos con las tachaduras y correcciones. Sí, es algo un tanto ilusorio, lo sé, pero no importa, realmemnte ocurre así a veces.

Las notas extraidas de obras de otros autores están vivas también, algunas de ellas claro, otras estan tan concluidas que no se pueden reanimar. Las que viven, escritas en un tiempo y una época determinados, pueden revivir en otro lugar y en otro tiempo distintos, con un nuevo sentido. Pueden inspirar una nueva historia a la imaginación o emocionar el nacimiento de un nuevo poema, ¿quién sabe?

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3 comentarios en “Tomar notas vivas

  1. Confieso que desde hace años tengo el mismo hábito que Georges Perec y Juan Ramón Jiménez. En muchas ocasiones dudo de su utilidad, pero de vez en cuando releo y adivino algo de mí misma o del entorno que no hubiese sido asible por el estado de vigilia.
    En este sentido y en el de inspirar bifurcaciones diversas poéticas y no poéticas, las notas sí están muy vivas.

    Unha aperta, Santiago.

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