El aventurero melancólico

Así debían ser los steamers en los que le gustaba perderse a Maqroll el gaviero. Cargueros con máquina a vapor, alimentada por carbón, humeante, que se venían venir desde lejos, como al propio Maqroll, un personaje tan claramente definido, el aventurero melancólico, tan alejado del arquetipo de Hollywood. Podría ser casi un antihéroe, un perdedor. Materialmente lo es, no posee nada excepto algunos amigos, algunos amores —no uno en cada puerto, como dice el tópico, porque su corazón tenía ciertas ataduras, Ilona la más hermosa, aunque fueran de cabo largo—, y sin embargo, esa absoluta libertad de elegir, donde el azar le lleve, es una forma plena de vida, a pesar de la soledad y de la nostalgia.

Alvaro Mutis, autor colombiano, descendiente del botánico gaditano Celestino Mutis, supo infundir en su personaje esa melancolía inteligente que poseen algunos marinos, esa sabiduría que sólo concede la convicción de que cualquier horizonte es a la larga inútil, inalcanzable, el desprecio a las pretensiones, vanas y engañosas, el desafío a la muerte a sabiendas de que no es más que otra forma adoptada por el azar.

Coastal steamer Maianbar ANMM
Vapor de cabotaje “Maianbar” / Foto: Museo Marítimo Nacional de Australia – Sin restricciones conocidas por derechos de autor.

Leí las novelas de Maqroll hace ya algún tiempo. El efecto, entonces, no era visible pero, conforme pasan los años se va revelando al pensar de nuevo en él, creciendo, como si la escritura de Mutis tuviera una levadura que materializase el mundo del gaviero en el recuerdo de su antiguo lector, como si fuesen capaces de invocar el nacimiento instantáneo de los hongos.

Así es la aparición repentina de la fotografía de un steam boat de cabotaje, ya hundido o desguazado para siempre, excepto en las palabras y en el personaje que encarnó la aventura triste, la melancolía de morir atrapado en la ciénaga de un río, con la osadía de contradecir al mismísimo John Huston y el destino feliz de La reina de Africa, como un contrapunto literario del amor cinematográfico que encarnaron Katherine Hepburn y Humphrey Bogart. Mutis tuvo la elegancia de no hacer testigo a Maqroll de ese amor africano casi coetáneo a las aventuras americanas de su personaje. Había algo en él, Maqroll lo sabía, su creador lo sabía, incompatible con la felicidad. Pero qué era, tal vez nunca llegue a saberlo.

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5 comentarios en “El aventurero melancólico

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