Al menos, léase el libro

Si hacer una reseña de un libro de narrativa ya es difícil, escribir de un libro de poesía me resulta una tarea más complicada aún. Por mi experiencia, cuando me he puesto a hacerlo, me he visto cojo en algunos aspectos. Por ejemplo, llega un momento en el que hay que poner en contexto el libro que se está reseñando con la obra anterior del autor. Más complicado aún, ponerlo en contexto de alguna manera con lo que están haciendo otros autores de su mismo estilo, de su mismo país, o de su misma época. Y hacerlo con brevedad para no convertir la reseña en un ensayo.

Claro que uno puede saltarse todo ésto e intentar, con humildad, escribir su opinión personal sobre lo que ha leído y no saltarse éste límite. Si le ha gustado el libro, la complicación está en no despeñarse por la hagiografía. Hay que alabar el buen hacer del autor con elegancia sencilla. Y no es fácil encontrar la palabra justa, precisa. No hay nada más ridículo que el elogio inmerecido. Si el libro no me ha gustado, desisto de reseñarlo. Es un silencio cobarde, lo sé, pero como es una labor que hago por placer, no me pagan por ella, no tengo por qué exponerme a las iras o la enemistad de quien lo ha escrito, si es que alguna vez llegase a leer mis palabras.

Entre otras razones, éstas, me parece, justifican la necesidad de un crítico profesional, una persona que cobre por emplear el tiempo que sea necesario en conocer la obra del autor que reseña, la obra que han publicado a su vez otros contemporáneos, que tenga el dominio de la lengua necesario como para emplear palabras justas y precisas, que sea valiente para advertirnos cuando un libro es malo, y lo haga con la misma sencillez y precisión que cuando nos dice que es bueno. Tarea difícil, subjetiva y que merece una dedicación y un sueldo acorde con las dificultades y los sapos que hay que tragar.

Biblioteca en Stuttgart
Biblioteca en Stuttgart / Misterfarmer-Pixabay / CC0 Public domain

Hablo desde el punto de vista de lo que debería ser, en mi opinión. Lo que ocurre en la realidad puede ser bien distinto. Siempre dudamos. Pensamos en los intereses que puede haber detrás de una reseña que se publica, y eso nos hace sospechar del elogio o de la crítica, de su sentido y de su finalidad auténtica. Y está bien que dudemos, eso nos indica que somos críticos y no nos gusta dejarnos engañar. Quizá no sea mala idea, ante la duda, consultar varias opiniones, o dejarnos guiar por lectores o críticos en cuya palabra tengamos confianza.

En cualquier caso, si les interesa conocer la opinión de un autor acerca de cómo debería ser la reseña de un libro de poesía, el poeta Alvaro Valverde ha publicado en su blog éste justo decálogo, Cosas que no me gustan de una reseña, que estoy seguro que no les dejará indiferentes y que les puede servir de indicación o guía cuando se pongan a escribir sobre un libro.

Anuncios

6 comentarios en “Al menos, léase el libro

  1. Un buen decálogo, el de Álvaro Valverde. Y, sin embargo ¡cuántas críticas encontramos que contradicen la mayoría de estas normas! Y no sólo críticas de literatura.
    Yo suelo hacer algo parecido a lo que tú comentas: unos pocos críticos o sitios de confianza y el consejo de lectores afines.
    Saludos, Santiago.

    Me gusta

Comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s