El idioma secreto

Guillermo Cabrera Infante tenía un oído especial para las voces de la calle. Escribía de oído lo que le dictaba el sonido de La Habana, las conversaciones de zaguán, las discusiones asomadas de patio de vecinos, la marcha continua del lenguaje de la carretera. Y usaba todos los recursos lingüísticos del español para escribir artículos y novelas a ritmo de son.
Al inicio de su novela Tres tristes tigres, el periodista de Gibara escribió está advertencia:

El libro está en cubano. Es decir, escrito en los diferentes dialectos del español que se hablan en Cuba y la escritura no es más que un intento de atrapar la voz humana al vuelo, como aquel que dice. Las distintas formas del cubano se funden o creo que se funden en un sólo lenguaje literario. Sin embargo, predomina como un acento el habla de los habaneros y en particular la jerga nocturna, que, como en todas las grandes ciudades, tiende a ser un idioma secreto.
La reconstrucción no fue fácil y alguna paginas se deben oír mejor que se leen, y no sería mala idea leerlas en voz alta”.

Guillermo Cabrera Infante. Tres tristes tigres.

Mercado en La Habana
Un mercado en La Habana / Foto: Javier Ignacio Acuña Ditzel (BY 2.0)

Cabrera Infante también destacó la importancia de la oralidad en Cuba en su ensayo acerca de los puros habanos Puro Humo. Cuenta por ejemplo que la tradición de leer literatura en voz alta ha estado siempre muy arraigada en la isla del Caribe. Desde mediados del siglo XIX los torcedores habaneros disfrutaban de un lector, una especie de monje laico en aquel refectorio de hojas de tabaco y habanos recién elaborados, que cada  mañana les leía la prensa del día y, el resto de la jornada, obras literarias. En algunas fábricas hasta se elegía  por votación popular entre los cientos de empleados y empleadas qué novela iban a escuchar mientras trabajaban.

Hacia 1866 todas las fábricas de puros de La Habana habían adoptado este sistema de lectura y figuraba entre los derechos laborales de los torcedores tanto disponer de un lector como de un número determinado de puros para consumo particular.

Pero más allá de la anécdota, me intriga ese idioma secreto del que escribió el autor habanero. Son lenguajes cimentados en la más pura necesidad. Formas de comunicación que solo es posible conocer cuando se comparten las mismas vivencias. Es difícil entender desde fuera y a vuela pluma lo que esconden determinadas palabras y frases, construidas a veces como un parapeto contra la injusticia y la marginación, otras a modo de barrera de autodefensa o de válvula de escape del dolor y de la tristeza.Todo esto me recuerda mucho al flamenco y su origen gitano, a ese rechazo de siglos que tan justamente describiera Félix Grande en Memoria del Flamenco, aunque eso es ya otra historia.

Anuncios

2 comentarios en “El idioma secreto

Comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s