Envecejer en el gran río

En un remanso del río descansa la vista el viejo pescador, junto a la caña inmóvil, el hilo levemente inclinado hacia la derecha, impulsado por la levísima corriente de agua, que discurre lentamente en este tramo bajo y ancho del cauce, como observando ella a su vez el resol y la altura de los árboles. El anciano dormita bajo un sombrero liviano y fresco que cubre de sombras sus ojos azules.

Elevada en mitad del río, la isla de su infancia permanece firme en su enfrentamiento de siglos al curso inconmovible de las aguas, el último refugio en la tierra errante. Hace tiempo que no visita la tumba de su amigo Jim, la tierra que siempre quiso, bajo el añoso arce plateado plantado por las aves en un tiempo que nadie recuerda.

 

Mississippi by Courtney Celley USFWS
Mississippi river. Photo: Courtney Celley/USFWS (CC BY 2.0)

Lejos queda aún el curso bajo del río, el delta de los pantanos y los huracanes de otoño que le llenan el corazón de temor, aún en la mansa placidez de este tramo fluvial. Oye a lo lejos batir las palas de un vapor de ruedas. Al rato, el barco pasa ante su mirada, pero los turistas asomados en las cubiertas observan la orilla opuesta y no le ven. Destella la pintura blanca y roja, nueva, reluciente, y en la popa ondea una bandera de listas rojas y estrellas blancas.

El anciano dirige la vista al punto exacto en el que el hilo de pescar se introduce en el agua: pequeñas ondas circulares se mueven desde allí y se expanden alrededor, diluyéndose en la inmensidad del Mississippi. Han picado. Un fuerte tirón en el sedal confirma las primeras pistas. Recoge hilo poco a poco. Hay un bagre en el anzuelo, no demasiado grande pero le basta para matar el hambre. Hoy podría comer con él, como ha hecho desde que era niño. Sujeta el pez con la mano, lo mira un momento y luego lo vuelve a arrojar al agua. Oye cómo chapotea en la superficie antes de hundirse en la corriente y escapar. «Huck —se dice a sí mismo—, te estás haciendo viejo, compañero».

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3 comentarios en “Envecejer en el gran río

  1. Qué buenos ratos hemos pasado a orillas del Mississippi, aún sin haber estado nunca allí…aunque yo juraría que igual sí, hace ya tanto tiempo.
    Muy evocador, Santiago, muy bello.

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