Estaca de Bares

Bajaba la cuesta en dirección al muelle cuando me crucé con Genucho. Venía el hombre con la expresión descompuesta, algo raro en él, pues ya había visto en su vida más sucesos extraños de los que le restaban por vivir, si es que aún esperaba contemplar alguno. Se paró al verme, un poco para tomar aire y seguir ascendiendo la cuesta, pero sobre todo para aligerarse de la congoja que cargaba en las entrañas. Iba a la Iglesia en busca del cura. Si no andaba más deprisa era porque a su edad las piernas no le respondían para correr. El asunto tenía urgencia extrema, era necesario salvar un alma, me dijo. Quise preguntarle qué había ocurrido cuando ya se despedía de mí y emprendía el camino hacia la casa del cura, situada al final de la calle, unos metros más arriba de la pequeña iglesia en la que, a esa hora de la tarde, empezaban a arremolinarse las viudas, vestidas de un negro abismal, para la misa de las ocho.

Así empieza el relato Estaca de Bares, que ha quedado finalista del I premio “Las nueve musas” de relato breve. 

Muy contento de estar ahí y muy agradecido.

Pueden leerlo completo clicando en éste enlace.

Y a los finalistas y ganadores en la revista digital “Las nueve musas”.

 

 

 

 

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8 comentarios en “Estaca de Bares

  1. Enhorabuena, Santiago, es un relato excelente. Tristeza, ternura, drama y una delidada cadencia narrativa. Me ha gustado mucho. Y una alegría verte de nuevo por aquí. Gracias por compartirlo y un saludo afectuoso.

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