La hoguera

El fruto de un árbol seco
ha de ser un milagro
me decías con lamento
de agnóstico resignado

Y yo pensaba al escucharte
en la resurrección de Lázaro
viendo crujir las ramas grises
en su último abrigo trashoguero

Callamos ante la evidencia
luminosa de la ceniza
la lenta cadencia de sus pavesas
imitando la primera nieve de invierno

El eco de una antigua canción
—si tu signo es arder, arde con todo—
se oía crepitar entre las llamas
dejando marcas de silencio

Y la tarde convertida en humo
se apagaba lenta en las pupilas
ante la noche teñida de naranjas
amargas como una despedida
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10 comentarios en “La hoguera

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