Apuntes sobre literatura

En este mismo momento, a comienzos del siglo veintiuno, el ser humano conoce mucho más del mundo que le rodea que hace doscientos años, cuando empezaba a despuntar el siglo diecinueve. Y si cada época tiene su literatura, aquellos años hasta comenzar el siglo veinte, fueron grandiosos: Dickens, Balzac, Flaubert, Rimbaud, Baudelaire, Verlaine, Tolstoi, Dostoievski, Clarín, Rosalía, Pérez Galdos, Poe, Dickinson, Melvillle, James, por citar solo algunos nombres.

El mundo era mucho más grande y mucho más desconocido y misterioso que en nuestros días. En pleno auge de los periódicos y la prensa impresa, la literatura realista y naturalista vivió su época dorada. Gracias a los periódicos y a la publicación en serie de muchas de estas novelas, relatos y poemas, la literatura se hizo un poco más accesible a un grupo cada vez más amplio de personas. Se escribía de un modo lineal, inspirándose en sucesos reales, en un tipo de literatura dónde la claridad y la precisión, pero sobre todo la sencillez, puesto que no todo el mundo tenía acceso a una escuela y podía aprender a leer y escribir, eran clave para poder comunicar. El alcance de esta literatura llega hasta nosotros.

Ahora estamos en 2019, en los últimos años del primer cuarto del siglo veintiuno. El mundo cabe en un pañuelo. Las exploraciones realizadas en el pasado, los avances científicos y las nuevas tecnologías, mucho más accesibles y baratas, permiten al ser humano estar virtualmente en cualquier lugar del mundo al instante. Es posible, por ejemplo, a través de una cámara web, ver en directo una conferencia de Ian MacEwan en la Universidad de Pasadena, o visitar el Louvre, o ver una panorámica de la Gran Muralla China. La televisión, pero sobre todo internet, han hecho el mundo más pequeño y bastante menos misterioso.

En este contexto, escribir como se hacía en el siglo diecinueve solo tiene utilidad en aquellos lugares donde es más dificil el acceso a la educación y a la literatura. En los países más desarrollados, o en “occidente” como se suele etiquetar, dónde la educación básica es casi siempre gratuita y existen más facilidades para el acceso a la cultura, ese tipo de narrativa fácil y sencilla no aporta nada nuevo a lo que ya hicieron los grandes maestros que he citado. Mejor leerlos a ellos que seguir escribiendo en esa línea; creo que nadie los va a superar.

La única función que cumple hoy una literatura así escrita es ofrecer un entretenimiento fácil, de usar y tirar, sin más pretensiones que pasar un rato agradable. A no ser, me planteo, que el nivel educativo del que presumimos esté más bien en retroceso y nos estemos convirtiendo en una suerte de analfabetos funcionales que necesitan que les expliquen el mundo como a los niños pequeños, muy mascadito todo como quien come una papilla de vegetales o de frutas.

En mi opinión, la literatura debe ser algo más que un entretenimiento blando, debe plantear situaciones que nos hagan pensar, debe ponernos ante los ojos cuestiones difíciles de resolver, debe explorar territorios desconocidos y tratar de aportar algo de luz que nos ayude a vivir con nosotros mismos y con los demás.

Imagen de una libreria callejera
Foto: Linh Nguyen

Hace cien años aparecieron los primeros autores dispuestos a adentrarse en el territorio más desconocido que existe, que es el propio ser humano, la mente, el alma, como quieran llamarlo.. Intentan ver más allá de lo que revela el comportamiento visible de sus personajes. Y ese territorio no se puede cristalizar en palabras de una manera lineal, porque el pensamiento no funciona así, funciona de forma fragmentaria y dispersa. Y también las acciones que se derivan de él. Proust y sobre todo Joyce, empezaron a recorrer ese camino, aún abierto, con su escritura.

Y aquí dejo estos apuntes. Esto es un blog, no una plataforma de publicación de ensayos. Por supuesto, me interesa conocer su opinión y, si es posible, entablar un diálogo virtual sobre estas cuestiones, entendiendo que quienes visitan este sitio son personas a quienes les interesa no solo leer, sino también escribir.


23 comentarios en “Apuntes sobre literatura

  1. Parece imposible leer esto, Santiago, tan bien escrito, y no dejar algo aquí. Hombre, yo creo que la literatura sigue participando de ese misterio, a lo mejor no es el del mundo palpable de Melville o James (aunque el de la ballena ya tenía su miga contándonos la historia de su novela), pero, por ejemplo, un Fernández Mallo se pierde en el vómito de una radiografía en su última novela o Cuenca Sandoval en los pentagramas de Messiaen. Y también son misterio, exploración. Tal vez no es tanto el descubrimiento, el hallazgo, sino el modo de acercarse a él, esa curiosa ronda o cortejo que sigue siendo la literatura respecto a su objeto, a pesar de los siglos. Por lo demás, veo lógico no seguir ese modelo literario, porque también ha pasado mucho por nuestros ojos (el cine, entre otras cosas maravillosas) y la noción que tenemos de narrar o leer lo narrado es otra. Pero por puro placer, de lector y hasta de escritor, sí se puede insistir con alguna pieza. A mí me gusta el pastiche (alguno mío conoces: https://felixmolinapublica.files.wordpress.com/2014/01/afterkafkafmaldef.pdf). Hay relatos que Dostoyevski o Kafka no escribieron (por pura ley de vida) y que a mí me gustaría ver escritos. Con la conciencia siempre –claro– de que son formas que fueron, pero quizá arañándolas mientras se escriben con trozos del ahora, del nosotros, como trazando en el mural o en el fresco del XIX un secreto graffiti.
    Te agradezco la reflexión, este pequeño ensayo que nos ofreces. Y perdona el parasitismo, fruto del entusiasmo por lo leído). Un abrazo.

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    • Gracias por tu opinión, Félix. No he leido a los autores que citas, pero por lo que dices tratan de aportar algo diferente, desde su visión literaria, al arte de escribir. Es cierto, como dices, que la narrativa de los maestros que cito ha sido sustituida hoy por el cine y la televisión, así que no tiene sentido competir en ese terreno porque la escritura tiene las de perder, su campo de trabajo tiene que ser otro.

      Por eso hablo del interior de cada persona como territorio inexplorado, ahí no puede entrar la imagen, solo la descripción mediante la palabra. Y con ésto no me estoy refiriendo a la literatura autobiográfica. Ni tampoco que haya que aburrir a las ovejas con lo que se escribe.

      Finalmente, no hay nada que perdonar. Saludos y gracias por tu interesante comentario.

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    • En mi opinión, lo que caracteriza al arte contemporáneo, en general, es la permeabilidad y la fusión de disciplinas. El cine y su lenguaje abrió nuevos campos de expresión a la literatura, y la literatura moderna aporta, a su vez, nuevas formas de expresion a otras corrientes artísticas.

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  2. Gratamente sorprendido por esta entrada, Santiago, porque plantea, en el buen sentido, un desafio al debate. Y me gusta, también en el buen sentido, ese modo combativo con el que expones tus reflexiones. Este formato nuestro de réplica y contrarréplica tiene las limitaciones que ya conocemos-esto es un blog, tú lo has dicho, con lo que eso significa- y sólo con uno de los temas que planteas, el de la función de la literatura, tendrìamos para rato. Yo no sé muy bien cual es la función de la literatura ni si debería tener alguna. Supongo que sí, escribo y leo y tengo voluntad de dar a conocer a otros lo que escribo. En sentido genérico, eso es un intercambio, lo que podría traducirse como una función. Pero creo que tus reflexiones ambicionan respuestas de mayor profundidad, en la medida que hablas de Literatura como categoría artística, lo que supone otorgarle un papel de influencia en la sociedad. En ese ámbito, mis conocimientos son limitados, pero tu propuesta me da pie a desarrollarlos y pensar sobre ellos. Espero tener capacidad para transmitírtelos en otro momento- esto es un blog. Ahora te dejo la palabra. Muchas gracias, Santiago y un saludo.

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    • No exactamente en la sociedad, sino en la persona como individuo,. Eladio. El siguiente paso es más difícil de determinar, pero suele ser habitual que una persona que lee no es la misma cuando termina de leer un libro o, lo que es lo mismo, a partir de ese momento puede variar su comportamiento en según qué circunstancias. Que eso influya en su entorno y, en la sociedad en general, es algo más difuso, más difícil de determinar.

      Por eso, insisto, en el alma humana como objeto de la escritura moderna, pero no solo observada en sus acciones, como ya hacían los escritores del diecinueve, sino desde ese lugar oscuro que cada cual conoce y del que es difícil decir algo porque nos sorprende continuamente. Y como le decía a Félix, no tiene por qué ser literatura autobiográfica ni aburrir a las ovejas.

      Muchas gracias por tu comentario. También me ha hecho reflexionar a mí. Saludos.

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  3. Tengo que decir que soy de las que no entiende mucho de lo que ha leído a lo largo de su vida, que tampoco entiende el mundo en el que vive, ni tan siquiera a sí misma. Al mismo tiempo quiero decir que, admirando y disfrutando de la literatura, en la que incluyo lo escrito por vosotros dos, considero que es también importante que la gente de a pié tenga la oportunidad de, además de ampliar su conocimiento, entretenerse sintiendo ser parte de esa fantasía que nos ofrece la buena literatura; de darle alas, aunque sea postizas, a su propia imaginación. Con todo mi respeto. Un abrazo

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    • Afortunadamente vivimos en una sociedad en la que existe la libertad de expresión, y eso incluye el derecho a escribir y a leer lo que uno quiera. Me parece fantástico y lo respeto. Se escriben y se publican más libros de los que uno puede leer en toda una vida y está bien que así sea, para dar satisfacción a todos. No todas las sociedades del mundo tienen esa libertad, que considero una ventaja.

      A mí, sin embargo, me interesa la escritura, y la lectura, desde otro punto de vista. Procuro leer libros que, en mi opinión, puedan ayudarme a ser mejor persona, a detectar y a comprender ese espacio oscuro que existe en todo ser humano. También me gusta leer como un reto intelectual, un desafio a mi propia ignorancia y, cuando escribo, me gusta que quien se acerque a mis palabras disfrute de ellas al leerlas como yo las disfruto al escribirlas.

      Muchas gracias por tu comentario, MJBeristain. Saludos.

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  4. Muy interesante, Santiago. Me encanta el tema. No tengo tiempo ahora para una respuesta larga pero me interesaría saber más sobre los corrientes de los últimos 100 años. Obviamente hay el “Boom” latinoamericano y el auge del existencialismo y el experimentalismo, pero y hoy? Creo que es difícil -sino imposible- describir un nuevo corriente estando aún dentro pero no sé, el mundo ha cambiado tan brutalmente en estos últimos 20 años que la literatura tiene que reflejarlo. Yo leo pocos autores actuales, la verdad, (prefiero educarme con los clásicos, que me quedan muchos por conocer todavía) pero acabo de leer “All the light you cannot see” de Anthony Doerr y me ha encantado. Te lo recomiendo (mucho, mucho!) si no lo has leído ya. Anyway… vuelvo al tajo, que se me juntan muchas fechas de entrega ahora. Gracias por fomentar esta bonita conversación. Un abrazo.

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  5. Hola Santiago. Estoy de acuerdo en que la literatura moderna ha variado en cuanto a forma, explorando formas distintas de narrar una historia. Y de tiempos internos lineales hemos pasado a narraciones con saltos temporales hacia delante y hacia atrás, in medias res, a técnicas de contrapunto. También nos hemos aburrido del narrador omnisciente y buscamos voces narradoras diferentes: narraciones objetivas, narraciones en primera persona, narraciones que simulen el pensamiento humano, multiplicidad de voces narrativas, etcétera. Y sí, la narrativa se ha enriquecido en cuanto a técnica. Pero para mi gusto, si hay algo que caracteriza a la narrativa moderna es que ha perdido funciones, ha dejado de ser novela de tesis, novela con moralina, novela con mensaje, novela doctrinal. La novela ya no tiene que enseñarte el camino, en todo caso la perplejidad de tener tantos delante, ni darte lecciones, ni resolverte dudas. En todo caso, hacer las tuyas más grandes, multiplicarlas… Un abrazo

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    • Claro que si hablamos de literatura no podemos hablar solo de novela. Cuando Santiago habla de la literatura del siglo XIX menciona como ejemplos a novelistas y también a poetas. Y la literatura, también lo sabemos, abarca incluso más que la novela y la poesía. Sucede que siempre tendemos a considerar la novela como el género “mayor”de la literatura, detrás de la cual van los demás. Y en parte es cierto. Y en parte porque hay quien considera que la novela ha alcanzado sus límites, se habla tanto de su muerte. Me atrevo a decir que incluso de manera involuntaria la muerte de la novela ha generado su propio género, y aún otro que a modo de moda lleva el nombre de novela inacabada. Lo que demuestra, y bien a las claras, que la novela está viva. Quizás, y eso centraría más el debate en la linea de tu comentario, habría que reflexionar sobre la las diferencias narrativas entre el ayer y el hoy. Las reflexiones de Santiago ya lo dejan entrever: cada sociedad genera su tipo de literatura y sus modos narrativos. Cuando él habla de pensamiento fragmentado y no lineal será por algo. Esencialmente, lo que no ha cambiado es la necesidad de contar y escuchar historias, porque construimos la realidad a través de ellas, pero hemos cambiado nosotros y la sociedad que nos contiene. Para explicar y entender estos cambios, el modo de narrar también ha de cambiar. En mi opinión, está cambiando. Adaptado, en parte, a la exigencia de los nuevos formatos, que exigen precisión, condensación y depurada inteligencia. Sería ideal que estos modos de narrar formaran también lectores de igual suerte. Sucede, sin embargo, que los nuevos soportes han democratizado el afán narrativo, pero no me atrevo a asegurar que esta expansión democrática culmine en una nueva edad de oro de la literatura.

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      • Solo dos puntualizaciones laterales: El asunto del soporte da para otro debate porque, a mi entender, lo importante no es tanto el libro como lo que contiene, pero es un asunto muy sugerente, ¿cómo llega la literatura al lector?¿dónde están los lectores?

        Y en segundo lugar, las “edades de oro” no dejan de ser etiquetas que se ponen a conveniencia, a épocas, grupos de escritores o escritores individuales. Melville murió como un fracasado literario y sus obras son hoy en día ampliamente reconocidas, Moby Dick, por supuesto, o al visionaria “Bartleby”.

        Por cierto, gracias por seguir animando el debate. Saludos.

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        • Bueno, obviamente mi comentario sobre la edad de oro no puede ser otra cosa que irónico. Lo cierto es que vivimos una edad de oro literaria, pero en las constantes y abrumadoras publicaciones en todos los soportes posibles. La calidad es otra cosa. Y en cuanto a la primera puntualización, completamente de acuerdo contigo, pero si insisto tanto en lo del soporte es porque el soporte condiciona también los contenidos. Por eso enumeraba esas tres caracteristicas como referentes de forma y contenido. Las formas breves adheridas a los formatos digitales, por ejemplo, las exigen. Y su modo de difusión instantánea y global permite la inclusión o el tratamiento de todos los temas posibles. A mí, personalmente, me parece interesante generar una literatura que circule y adquiera desarrollo prioritariamente en la red. Como espacio de trabajo creativo y difusión. Pero no reniego de nada, más bien al contrario. Como lector, mi mesa está siempre llena de libros en papel. Muchas gracias, Santiago. Un saludo.

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  6. Claro; es más, la técnica por si sola no puede ser una finalidad, no te lleva a ningún sitio, es como ponerle un traje o una máscara de modernidad a lo que escribes. Me parece muy enriquecedor el punto de vista de una novela sin una funcionalidad concreta del tipo que mencionas, moralista o política o lo que sea.

    Pero tú misma dices que te está mostrando algo, unos caminos que explorar, sobre ti misma, sobre ti mismo, sobre los demás; entiendo que explorar esas posibilidades supone hacer una reflexión a la hora de escribir y en el momento de leer. No escribimos ni leemos para que las palabras, las historias, los versos, pasen a través de nosotros como el agua a través de un cedazo, si me permites la metáfora, y no quede al menos un granito de arena o, de vez en cuando, una pepita de oro.

    Hay quien piensa que la literatura, el arte en general, es inútil, que no tiene ninguna utilidad concreta, pero mi opinión discrepa de esa teoría, al menos en este momento. Nunca somos la misma persona, siempre estamos aprendiendo, es mera cuestión de supervivencia, creo.

    Muchas gracias por tu comentario, Patricia. Saludos.

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  7. He pensado exactamente lo mismo. Vivimos en un mundo que se jacta de querer ayudar al medio ambiente, pero consumen hojas y hojas de libros sin sentido. Meramente superficialidad.
    Algo parecido escribí y creo que hemos coincidido. Un fuerte abrazo desde el Olimpo.
    azulenelolimpo.com 🌷

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  8. Sí, solo era una forma de dar a entender que hay muchos textos que , ya sean virtuales o físicos, terminan siendo insuperables por los grandes autores del pasado. Precisamente, escribí de como plataformas como Wattpad han permitido cierta proliferación de este tipo de literatura que, a mi parecer, no es resulta muy pulida o bien pensada. Las temáticas que se abordan básicamente son las mismas y lejos de aportar algo interesante, parecen alimentar cualquier cosa menos el cerebro. Al menos, es cierto que los antiguos descubrían el mundo y hoy casi todo está descubierto, pero aún así al leerlos, provocan emociones en nosotros pese a haber nacido conociendo aquello que ellos no.

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  9. Muy cierto y muy bien dicho . Pero yo sigo adorando novelas como las de Júlio Verne.. Estoy totalmente de acuerdo con q la literatura tiene otras funciones y campos , pero no queria perder ese hueco en el entretenimiento, cuando nos llevaba a viajar con la imaginacion.. . Desde luego mucho +difícil y escaso hoy en dia, con tantos médios a nuestro alcance…

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    • Hola, Beatriz. Me encanta Veinte mil leguas de viaje submarino y muchas otras novelas clásicas como Anna Karenina, Oliver Twist o Moby Dick.
      La literatura tiene que ser entretenida siempre, pero no solo. Para entretenimiento puro y simple, nada mejor que el cine o la televisión, cuyo espectáculo es insuperable hoy en día.

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