Un poema de mi archivo

Buscó en las calles desiertas
en las cantinas de Quauhnahuac
un hueco vacío, un tapiz brumoso
donde ocultar el hueso de la memoria
su rocío helado, su roída quimera

Con cada trago arrojó al pozo ardiente,
al desnudo volcán
una prenda de Yvonne
ofrenda inútil al fuego
en el altar blanco del Popocatepetl

Despeñó en cada vaso un recuerdo
hasta tocar fondo

En el barranco sin fin se deshizo
su cuerpo de barro

Y su magmática cabeza de cónsul
floreció como la cuna de un dios
muerto


(Bajo el volcán)
Dibujo: Volcano de Mikuláš Galanda