Para E de Sara Teasdale

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Photo by Annie Spratt

To E

The door was opened and I saw you there
And for the first time heard you speak my name.
Then like the sun your sweetness overcame
My shy and shadowy mood; I was aware
That joy was hidden in your happy hair,
And that for you love held no hint of shame;
My eyes caught light from yours, within whose flame
Humor and passion have an equal share.

How many times since then have I not seen
Your great eyes widen when you talk of love,
And darken slowly with a fair desire;
How many time since then your soul has been
Clear to my gaze as curving skies above,
Wearing like them a raiment made of fire.

Sara Teasdale.The little review (1914)


Para E

La puerta estaba abierta y te ví allí
y por primera vez te escuché decir mi nombre.
Entonces, como el sol, tu dulzura superó
mi egoismo y mis sombras; fuí consciente
de la alegría oculta en tu cabello
y que para ti el amor no tenía ni pizca de vergüenza;
Mis ojos atraparon la luz de los tuyos, en su llama
compartieron por igual el humor y la pasión.

Cuántas veces desde entonces no he visto
ensancharse tus grandes ojos cuando hablas de amor,
y oscurecerse lentamente con un claro deseo;
Cuantas veces desde entonces ha estado tu alma
limpia en mi mirada como la curvatura de los cielos,
vistiendo como ellos su ropaje de fuego.

Sara Teasdale. The little review (1914)

La traducción es mía.

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Alzheimer nº 1

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Photo by Jian Xhin

 

Aquí el hombre sin memoria
espera
expuesto a la mirada de todos
humilde, ignorante y ciego
no conoce al hijo
ni al hermano
todos son ya nadie
así la soledad es
otra forma de ignorancia
no saber quién está contigo
ni donde enterraron tus palabras
y entre la tarde se suceden
una tras otra imágenes de qué
de cuándo, dónde, por qué
cuadros desconocidos sin tiempo
ni hogar
entreverando el caos
construyendo vacío.

Santiago Pérez Malvido

La palabra de Ella Wheeler Wilcox

Una palabra es una gema, o una piedra, o una canción,
O una llama, o una espada de doble filo;
O una rosa que florece, o un dulce perfume
O una gota de hiel es una palabra.

Puedes escoger tu palabra con conocimiento,
Y pulirla con arte,
Pero la palabra que convence, y remueve, y permanece
Es la palabra que viene del corazón.

Puedes esforzarte en tu palabra un millar de semanas,
Pero no brillara como aquella
Completamente inesperada, que salta encendida en lo sucesivo
cuando manan las fuentes de la emoción.

Ella Wheeler Wilcox. New thought Pastels (1906)
La traducción es mía.


Oh, a word is a gem, or a stone, or a song,
Or a flame, or a two-edged sword;
Or a rose in bloom, or a sweet perfume,
Or a drop of gall is a word.

You may choose your word like a connoisseur,
And polish it up with art,
But the word that sways, and stirs, and stays,
Is the word that comes from the heart.

You may work on your word a thousand weeks,
But it will not glow like one
That all unsought, leaps forth white hot,
When the fountains of feeling run.

 Ella Wheeler Wilcox. New thought Pastels (1906)

I found out this poem on Academy of American Poets.

Adiós, Enero

Adiós Enero
Foto: © Santiago Pérez Malvido

 

Adiós, Enero
atrás queda el sabor azul de tu tristeza
la madreperla limpia de barro y salivas
que mi boca pulió para despedirte.
Habré de acunar tu luz de las seis
como se agita la tinta de los peces
y en el hueco cristal del agua
diluir la tarde y sus espinas.
Adiós, amigo
aún serás más invierno en mis ojos
cuando el sol te gane otra batalla
con su brillo de oro y minifaldas.
Dejo atrás la nostalgia de tus días
la blanca palidez de tu muerte
y el agrio sopor de tu cansancio.
Esta vida se rebela contra ti.

 

Todo era gris

“Todo era gris y estaba fatigado
igual que el iris de una perla enferma”
Luis Cernuda

I

Observa la casa de piedra, espejo del cielo de Londres
su chimenea esparce un humo lento, restos de ceniza
oscura como la sangre de aquel año, y dentro la tristeza
solitaria en su trampa de pizarras, la extrañeza de sus muros
acuna la sospecha de lo irreversible, siempre duele el destierro,
su desprecio que levanta fronteras, y tu cicatriz insobornable,
tus versos esparcidos sobre el papel como hielo seco o tinta
aterida por la ausencia, aliento de las flores heladas del norte.

II

¿Cómo no combatir con silencio, con palabras calladas,
tanta agria soledad, sucias las calles de nieve, el latigazo
de la ventisca, al pensar que cuando llegue la primavera
no lo será para ti? ¿Cómo pudiste recordar la esquina lejana
blanca de cal y salitres, sin doler que el sur no es un lugar
sino un breve instante de amor inesperado? Nunca se ve
el porvenir escondido tras los días, si tal vez la muerte,
si tendrás de nuevo manzanas cuando llegue el otoño.

III

Un hombre. Silencioso. Cerca de mí. Atravesando los años
como la estela de un cometa traspasa el espacio celeste
y deja caer una fina lluvia desde nubes plateadas, brillantes,
un aliento húmedo en el espejo donde aparece tu nombre
y el nombre de España. Hoy dibujo palabras con el dedo
sobre el cristal y miro afuera con melancolía, recuerdo
el aire lustral de tu verso frío, su agua limpia, el perenne
flujo de la bruma siempre callada, su silencio desterrado.